Qué más da que tus antepasados
hablaran otra lengua.
(Una lengua que ya nadie conoce.)
Con palabras apenas se formaba
un escudo capaz de dar amparo
para tiempos de paz.
Porque en tiempos de guerra,
en tiempos del amor
me hablabas en una lengua más antigua,
más oscura que el tinte de tu pelo,
más profunda
que aquellos sonidos balbucientes
de tus antepasados,
una lengua
más viva que la sangre
de tus labios rojos,
una lengua capaz de desafiar
renglones de palabras,
que traspasaba audaz
a mi lengua,
un sabor más verde
que la hierba,
más marino
que el mar. –— Versión del autor y de Albert Lázaro Tinaut
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