Sudáfrica en México

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Sr. Director:

Para hacer memoria tras el excelente número “Ventana a Sudáfrica” de Letras Libres: el 30 de julio de 1992 vino Nelson Mandela a la ciudad de México. Carlos Salinas lo recibió sin darle ayuda económica para combatir al régimen del apartheid. Mandela salió desairado de la reunión en la cancillería, donde afuera lo esperábamos unas 500 personas, entre ellas Superbarrio Gómez, Rosario Ibarra de Piedra y los trabajadores despedidos de Ford Motors. “Aquí, ahora, la lucha es con Mandela” se oía mientras en el Hemiciclo a Juárez se realizaba un concierto en su honor con grupos como Salario Mínimo y otro de reggae. Una amiga afroamericana de Chicago me ayudó a organizarlo junto con Ignacio y Fernando Betancourt, de la comisión cultural de la UVYD (Unión de Vecinos y Damnificados 19 de septiembre). Para entonces, el Comité Mexicano contra el Apartheid, fundado con los profesores africanos de El Colegio de México y otros amigos, llevaba seis años actuando para impedir el comercio entre México y la Sudáfrica racista, acorde con resoluciones de Naciones Unidas. Yo mandé cartas al diario Unomásuno denunciando que la planta General Motors en Toluca exportaba autopartes a Sudáfrica y otra sobre un tenista mexicano que había jugado en esa nación, violando el boicot. José Sulaimán del Consejo Mundial de Boxeo nos apoyó. Verónica Volkow había escrito su testimonial Diario de Sudáfrica en 1986, luego de que apenas pudo salir del aeropuerto de Johannesburgo, antes de ser detenida dado el trabajo político que hizo con el African National Congress. En 1992 recibimos a Mandela y a su esposa Winnie, a quien Rosario Ibarra le entregó una carta sobre los desaparecidos políticos mexicanos. Winnie, frente a mí, mostró cara compungida; su esposo, no tanto. En 1993 llevé a Miziekiele Mayekizu de Alexandria a reuniones con ong mexicanas. Al pastor Allan Boesak, a Breyten Breytenbach, cuyo texto crítico publicado en esta revista es histórico, a Nadine Gordimer y a J.M. Coetzee también los saludamos en su momento. En 1994 Mandela ya era presidente y México abría su embajada en Pretoria, con Cassio Luiselli al frente. Hasta ahora, las fotos de Mandela en el mitin frente a la antigua cancillería (Tlatelolco) no han sido colocadas en su Museo en Soweto, en el South Western Township, pilar del movimiento democrático. Espero que pronto sea así. ~

 

 

Comité Mexicano contra el Apartheid 1986-94

 

 

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