Todo poema encuentra a su lector. La poesía siempre regresa o, más bien, siempre está ahí. No es un adorno: es historia, revelación, transgresión, diversidad, política, celebración o indignación… Es un modo de ver el mundo y el mundo es muchos mundos. Cada uno de los lectores tiene el propio. A veces la poesía refuta el nuestro o nos consuela de él; nos disgusta o nos alegra. Cada poema es un complejo sistema de operaciones que nos hace pensar a quienes lo leemos: mirarnos en él, reconocernos aun en nuestras diferencias, es también su propósito. No puede sernos indiferente porque habla de nosotros, con nosotros y también, cuando da en el blanco, por nosotros.
A partir de este número se publicarán poetas conocidos, como la afirmación de un gusto, el saludo a una tradición. Pero también publicaremos a jóvenes
poetas o a poetas distintos de nuestro gusto. Es una ruta en la que podemos equivocarnos, pero no por ello dejaremos de andar ese camino y deseamos que nos acompañen. La poesía es para todos siempre que todos creamos
que no hay una sola vía. ~
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