Dentro del sueño pasa un tren,
y en sus ventanas campos, ríos,
álamos, puentes y caballos
se alejan para siempre. Un niño
observa el viaje de las cosas
hacia el pasado en que se fugan
los colores. Mira también
sus ojos en el vidrio, el vaho
de su respiración. Vislumbra
sombras, reflejos de su padre
con un libro en las manos. Duerme,
y en el cristal también se borran
sus leves párpados cerrados.
Veo a mi hijo en ese niño
que me contempla desde el vidrio,
miro a mi padre al ras del sueño
contra el temblor de la ventana.
Él no me ve. No puede oírme.
He nacido una vez, y muchas
otras he muerto en ese tren
que se detiene sólo al alba. ~
El metal innombrable
A la multitud de cosas que carecen de nombre (como la sombra de la Luna sobre la Tierra durante un elipse o la base azulada de una llama) se ha sumado una nueva: el elemento 112 de la tabla…
Esto no es una necrológica
UNO. Hay algo de paradójicamente triste –más allá y muy por debajo de la tristeza sin atenuantes ni gracia alguna– en contar con tan poco espacio para escribir…
Entrevista a Carlos Amorales. “Nos hemos acostumbrado a no confrontar directamente a la obra artística” Retratos de un país en llamas
Dos de los artistas mexicanos más interesantes exploran la violencia del país más allá de los lugares comunes. En sendas obras con gran repercusión en el extranjero, Escalante y Amorales…
Campaña de contraste
Imaginemos la siguiente situación. En los primeros días de un gobierno después de una elección disputada, la oposición descubre que un importante miembro del recién inaugurado gabinete tiene…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES