Un partido entre editores

En septiembre de 1999, integrantes de Letras Libres y Nexos jugaron un partido amistoso. Una nota periodística recogió revivir momentos memorables del encuentro.
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También el futbol ha sido una vía para resanar, aunque sea durante 90 minutos, las disputas del gremio cultural surgidas más allá de la cancha. Así lo dejó ver el partido amistoso llevado a cabo en septiembre de 1999 donde se enfrentaron algunos integrantes de Nexos y la recién fundada Letras Libres. En las instalaciones deportivas del Centro Rayo para futbol rápido ubicadas al sur de la Ciudad de México se dieron cita ambas redacciones, antaño confrontadas. Agradecemos al periódico Reforma la autorización para republicar la nota aparecida en sus páginas el 3 septiem­bre de 1999 que permite revivir los momentos más memorables de tan singular partido.

Luis Alegre

Era una rivalidad que ya no tenía vuelta. Solo que esta vez pasaron de las palabras a los hechos, más bien a las patadas. Ayer, balón de por medio, las redacciones de Nexos y Letras Libres, representantes de dos grandes corrientes de la cultura nacional, se vieron las caras. En una cancha de futbol rápido midieron fuerzas. La juventud de Letras Libres barrió con la experiencia de la escuadra de Nexos; los golearon 8 a 5. Nexos apostó por jugar al centro, desplegando a la izquierda y derecha. El equipo de Letras Libres apostó a un juego abierto, sin escatimar esfuerzos y contundente. Si en Nexos Luis Miguel Aguilar carga con la responsabilidad de la dirección, en la cancha no varió. Fue el bastión del equipo y sudó la camiseta el partido entero. Por Aguilar pasaron todos los balones y las jugadas de peligro. El escritor Rafael Pérez Gay hizo mancuerna con él, aunque no todo les salió como querían. Fueron unas de cal y otras de arena. En el equipo de Letras Libres no jugó su director Enrique Krauze. A fin de cuentas, no defendió la portería como se especuló al principio. “No jugué porque quería que fuera más parejo el partido”, bromeó el historiador. Pero a cambio su hijo Daniel sí jugó y fue el as bajo la manga; la “numeralia” así lo demuestra: de 8 goles, 6 fueron suyos. El joven hizo jugadas, jugadillas y jugadones. El partido tuvo de todo: público que no escatimó las porras, entradas fuertes que amenazaron con llegar a las manos y hasta las cámaras del Canal 22, que por primera vez en su noticiero llevó información de futbol. “El futbol no solo es cultura, es también un maravilloso puente de reconciliación”, definió el director de la televisora cultural, José María Pérez Gay, presente en el encuentro. Otro asistente definió: “Se trata del clásico joven de la cultura mexicana.” Los contendientes enfrentaron con seriedad el juego. Se uniformaron y contrataron árbitros. Los de Nexos saltaron a la cancha con calzoncillo rojo y camisa blanca con vivos rojos; Letras Libres optó por el azulgrana. Ambos equipos llevaban el nombre en el pecho. Nexos sacó varias de sus mejores letras para el encuentro. Además de Luis Miguel Aguilar y Rafael Pérez Gay, entre otros, alinearon Carlos Tello Díaz –autor de La rebelión de las Cañadas–, el escritor y traductor Javier García Galiano –conocido popularmente como Pulgareti–, Alberto Begné y el jefe de edición Roberto Pliego. Letras Libres apostó por cartas nuevas: Guillermo Osorno, editor de reportajes; de la redacción salieron Julio Trujillo y Julio Patán; ahí estaba Rodrigo Balassa, de la edición en internet, y hasta el contador José Luis Espinosa. En un principio el juego fue parejo. Pero pronto tomó la batuta Nexos. Aunque Letras Libres respondía a cada gol, los de Nexos marcaban la pauta, atajando a los jóvenes azulgranas, endureciendo la pierna, sacando el colmillo. Tenían el marcador 3 por 2 a su favor. Pero no es lo mismo Nexos que 22 años después. Con un banquillo limitado, Nexos fue aflojando el ritmo, perdiendo balones. Una chilena mal ejecutada dejó a Rafael Pérez Gay fuera de combate. La voltereta fue inevitable. Los cartones marcaban 7 a 4 a favor de Letras Libres. Luis Miguel Aguilar se jugó el físico y el honor de la escuadra de la Condesa. Anotó el gol de la esperanza para el 7 a 5. Daniel Krauze selló la historia con el octavo tanto. Vino el silbatazo final y con él los abrazos y los apretones de manos entre rivales. Enrique Krauze, jefe de la escuadra coyoacanense, sentenció en el banquillo de los ganadores: “El futbol resuelve todo.” Luis Miguel Aguilar fue franco: “Son un equipo más joven y nosotros teníamos lesionados, pero no hay ningún pretexto, nos ganaron bien.” Y remató: “Cierto, esta rivalidad ya no tenía vuelta, pero sí tiene nexos: esperamos que nos den la revancha.” ~


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