No siempre se puede seguir el paso
del anciano que se hunde.
En su mirada se asoma un reproche
porque aún tienes fuerzas
para andar libre por las calles,
para absorber la luz,
la energía del mundo.
La novela de su decepción, de su rencor,
te interrumpe, amargándote,
si en un momento breve de descanso
miras las buganvilias
que sin pensar se encaminan al cielo,
tan alegres, tan jóvenes. ~