El ministro del Interior y la directora general de la guardia civil querían boicotear los actos del Dos de Mayo en Madrid en 2025, según ha contado Ketty Garat en ABC. El jefe del Mando de Operaciones, el teniente general Luis del Castillo, transmitió al general Fernando Mora, jefe de la Zona de Madrid, la orden de que no asistiera. Mora respondió que así lo haría, pero que explicaría el motivo de su ausencia; hubo una discusión y tras consultar con la directora de la guardia civil (imputada en el caso de Leire Díez), le permitieron ir. Mora grabó las conversaciones y hemos conocido los audios. Lo primero que queda claro es que, naturalmente, el Gobierno impulsaba comportamientos impropios desde el punto de vista institucional en cuestiones poco importantes y actuaba con una pulcritud exquisita en asuntos mucho más serios: no puede haber duda de eso. Pero, ya que la guardia civil tiene una rica tradición literaria, de Federico García Lorca a Lorenzo Silva, pasando por Ramón J. Sender y Kiko Veneno, los audios permiten un análisis métrico que muestra el vigor poético de nuestra lengua y el temperamento lírico del jefe de operaciones.
Decía David Mamet que el habla coloquial estadounidense tiende al pentámetro yámbico y lo demostraba con frases llenas de palabras malsonantes. Como atestigua la conversación, la métrica española es mucho más variada, aunque predomina el octosílabo. Analizo, por orden de aparición, algunas frases que el teniente general dirigió a su subordinado. “Me vas a comer la polla”: un octosílabo; el verso del romance, del refrán y la copla. Es el verso de arte menor por excelencia. También encaja en esa métrica “Me cago en tu puta madre”, expresión popular donde las haya. En cambio, la sugerencia “Vete a la puta mierda” viene en un heptasílabo: muy usado y musical, quizá anuncia la silva.
“No te meto dos hostias/ porque no te tengo aquí delante”, le dijo después el teniente general al general. De nuevo, un heptasílabo en la primera parte; la segunda podría ser de diez u once; como es obvio, me inclino por interpretar que son once sílabas. “Joder, que no te cesaran, gilipollas” es un dodecasílabo; “Eso es lo que he peleado” tiene varias lecturas posibles. “Mira, mira, mira, Fernando” es un eneasílabo con anáfora triple, con un aire de conjuro y a la vez modernista; también tiene nueve sílabas “Me estás tocando los cojones”. Más tarde, la pregunta retórica “¿Que yo no te he apoyado?”, aunque admite interpretaciones diferentes, encaja mejor en ocho sílabas. “Mira, te retiro la orden,/ haz lo que te salga de la polla” combina un octosílabo administrativo con un decasílabo, mientras que el cierre de la conversación, tras un heptasílabo, enlaza con el principio y regresa al octosílabo de la copla: “Si tienes que ir, vete/ y atente a las consecuencias”.