“La banalidad del mal”, la frase de Hannah Arendt, se usa hoy en día para adornar toda suerte de argumentos. Para comprenderla hay que volver al contexto en que fue…
Dicen que hago escritura de los árboles y prefiero el silencio del ave al estrépito humano… que si en algunos rezos deposito mi fe con incredulidad devuelvo las palabras que no llegaron…