Muy cariñoso tu comentario, Jesús. Yo traté mucho a Julián Meza en la UNAM. Con Jesús Anaya y otros hicimos una revista proguerrillera de nombre Hora 0. Salieron creo que cuatro números. Lo vi en París un par de veces durante un año sabático mío. Luego le perdí la pista. Hace pocos años, en este milenio, cuando ya había vuelto yo a Guadalajara, me llamó y nos fuimos a cenar a un simpático restorán, por supuesto de cocina francesa. Hablamos largamente de un admirado por él y por mí aunque maldito: Céline. En un texto que entregué a Nexos (“Los ojos de Rocco”), Julián es uno de los estudiantes que “toman” un departamento vacío frente al que compartía con dos de mis hermanos. ~
Dos poetas conversan
José Emilio Pacheco Ramón López Velarde. La lumbre inmóvil Ciudad de México, Era, 2018, 138 pp. Como Xavier Villaurrutia, Octavio Paz y Gabriel Zaid, José Emilio Pacheco fue, además de…
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Sobre la urgencia de cuestionar las decisiones editoriales que permiten pasar por alto lecciones básicas del periodismo.
Termine con su molestia a batazos
Anger Rooms es una franquicia que cree haber encontrado la manera ideal de liberar enojos y tensiones: entrar a una recámara con un bate y destruir todo lo que tenemos enfrente.
Una inteligencia en busca de un género
Félix de Azúa Nuevas lecturas compulsivas Madrid, Círculo de Tiza, 2017, 384 pp. No tengo que hacer el menor esfuerzo para recordar la emoción y el impacto con que leí la serie de invitaciones…
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