Muy cariñoso tu comentario, Jesús. Yo traté mucho a Julián Meza en la UNAM. Con Jesús Anaya y otros hicimos una revista proguerrillera de nombre Hora 0. Salieron creo que cuatro números. Lo vi en París un par de veces durante un año sabático mío. Luego le perdí la pista. Hace pocos años, en este milenio, cuando ya había vuelto yo a Guadalajara, me llamó y nos fuimos a cenar a un simpático restorán, por supuesto de cocina francesa. Hablamos largamente de un admirado por él y por mí aunque maldito: Céline. En un texto que entregué a Nexos (“Los ojos de Rocco”), Julián es uno de los estudiantes que “toman” un departamento vacío frente al que compartía con dos de mis hermanos. ~
Memes: el arte de pertenecer
Los memes no son solo chistes: son arte popular, ritual comunitario y herramienta de identificación. Este texto propone una teoría del postarte: una estética participativa que se entiende…
Diario de la hepatitis (febrero de 1992)
Si me encontrara deshecho por la desgracia, destruido, impotente, en la última miseria física o mental, o las dos juntas, por ejemplo aislado y condenado en la alta…
Lizalde, rosas y tigres / 4
En 1956, un año después de su formal entrada en el Partido Comunista Mexicano, Eduardo Lizalde publica La mala hora en la colección Los Presentes, dirigida por Juan José Arreola, de quien ya…
Para no olvidar
Geney Beltrán Félix Adiós, Tomasa Ciudad de México, Alfaguara, 2019, 328 pp. Ya en su novela anterior, Cualquier cadáver (Cal y Arena, 2014), Geney Beltrán Félix había hecho patente tanto su…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES