Arquitectura y poder

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Sr. director:

El artículo de Fernanda Canales “La Megabiblioteca / La arquitectura del poder” enfoca su contenido sobre el concepto de arquitectura monumental. Creo que no hay distinción posible entre monumento arquitectónico y la cualidad morfológica específica de la arquitectura. En la modernidad, esta cualidad se mide ante todo como cualidad del interrogante que se plantea, no sólo a propósito de las reglas del hacer, sino también del sentido mismo de la noción de hacer artístico, lo cual da lugar a muchas contradicciones sobre el carácter exclusivamente afirmativo de lo que consideramos tradicionalmente como monumento. En todo caso, en cuanto a valor morfológico significativo de la obra, el monumento no es un tema, ni una tipología, ni puede ser en absoluto un objeto explícito: no se puede mandar construir un monumento; el monumento no es un tema genérico de la arquitectura. El monumento no está hecho de monumentalidad, y en caso de caer en este error, el producto sería un objeto kitsch, que es el caso de la Megabiblioteca y de los puentes del Periférico que menciona la autora del artículo.

El concepto de monumentalidad va más allá de las intenciones del proyectista, de la tecnología del constructor y de los caprichos del promotor: las obras de la Antigüedad –puentes, acueductos, fortificaciones etc.– no tenían la intencionalidad proyectual de monumentos; incluso un objeto común, como nos ha enseñado Marcel Duchamp, puede convertirse en monumento, al exhibirse en un museo, es decir, surge la nueva lectura del objeto en un contexto distinto. Junto con Michel Foucault, digo que la historia es la que transforma los documentos en monumentos, en el sentido en que sólo la conciencia y la intención colectiva construyen monumentos, sólo ellas proyectan sobre un objeto específico un sistema de recuerdos y significados. ~

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