Mi pelo ralo, mi vello cano comunican
mi ceño mientras se pliega o alisa comunica
mi pelvis cuando marcho vaya que comunica
mis nerviosas meninges en clave comunican
mis granos, por supuesto, también mis codos
según su circunstancia comunican
mis uñas del blanco al negro
crecientes o menguantes comunican
mis ostentorias manos comunican
comunica la palma, la falange, incluso el guante
como mi aliento ya largo ya corto comunica
mis ojos cristalinos o inyectados
parpadeando y pestañeando comunican
la ojera y la lagaña comunican
mi boca toda comunica
la bóveda, el velo, la saliva
pulsátil, cualquier parcela de mi porosa piel,
todo órgano, todo músculo, toda membrana
el cuerpo completamente comunica. –
Martín Ramírez
En enero del año pasado, el Museo de Arte Folclórico de Nueva York abrió la exposición más importante hasta la fecha de la obra de Martín…
La ley de Herodes
Humor liberadorEl escándalo burocrático alrededor de La ley de Herodes, de Luis Estrada, se ha convertido a estas alturas en casi una leyenda, un cuento con enseñanza…
Un fantasma recorre el mundo…
El Manifiesto comunista parece escrito ayer al mediodía. Es de 1848. Qué claridad y qué contundencia. Texto limpio y sencillo. La película que incita a leer o releer este panfleto clásico que…
El sindicato del petrolero
Pensemos en una organización sindical que agremia a más del uno por ciento de los mexicanos, con representación significativa en el Consejo de Administración de la…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES