Mi pelo ralo, mi vello cano comunican
mi ceño mientras se pliega o alisa comunica
mi pelvis cuando marcho vaya que comunica
mis nerviosas meninges en clave comunican
mis granos, por supuesto, también mis codos
según su circunstancia comunican
mis uñas del blanco al negro
crecientes o menguantes comunican
mis ostentorias manos comunican
comunica la palma, la falange, incluso el guante
como mi aliento ya largo ya corto comunica
mis ojos cristalinos o inyectados
parpadeando y pestañeando comunican
la ojera y la lagaña comunican
mi boca toda comunica
la bóveda, el velo, la saliva
pulsátil, cualquier parcela de mi porosa piel,
todo órgano, todo músculo, toda membrana
el cuerpo completamente comunica. –
Lo peor que podría pasar es que no pasara nada
La situación que vive el país es inédita. El potencial de transformación social es enorme y demasiado precioso para desperdiciarlo en llamados a la toma del Palacio de Invierno.
Los muertos que no vemos. España y la covid-19
Apenas hemos visto a los fallecidos de la pandemia, en parte por una decisión política. Como siempre, la falta de información verídica tiene consecuencias.
No fue un error, fue una broma cervantina…
La lección de “Marinero de Tarpeya...” no fue el desliz de algún inculto y menos una errata editorial.
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