En 1948 el grupo filosófico Hiperión irrumpió en la cultura mexicana como un cometa: de manera brillante y efímera. Este grupo, formado por exalumnos de José Gaos, pretendía combinar la autonomía de pensamiento con el mayor rigor intelectual para crear una nueva filosofía mexicana comprometida y de altura. De todos los hiperiones, el único que logró realizar plenamente ese afán fue Luis Villoro. Pero su legado va más allá de su obra escrita: hasta el último de sus días, él fue nuestro mejor ejemplo de cómo vivir como un filósofo; tarea que requiere de virtudes poco comunes como la de no sucumbir a las tentaciones del poder o no abandonarse a las pequeñas miserias de la vida académica.
Contrapunto
I ¿De qué dios balbucido de qué distinto llanto retrocedes y eres uno y siempre el mismo? Tal vez era la lluvia que el lirio padecía el cáliz que los campos del sol al llanto se apuraba…
Javier Marías y el miedo a los perros
El escritor español critica en una columna a los perros y a sus dueños: detrás de su desprecio hay un hombre temeroso.
Respuesta
Señor director: Sirvan estas líneas para explicar el incidente que refiere David Miklos en su carta. Escribí y presenté mi texto sobre Roberto Bolaño…
Kimchi: si está podrido sabe mejor
Según el contexto, algo podrido puede tener implicaciones maravillosas. A pesar de sus 187 variantes registradas, el kimchi une a la cultura coreana alrededor de una mesa que disfruta el…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES