En 1948 el grupo filosófico Hiperión irrumpió en la cultura mexicana como un cometa: de manera brillante y efímera. Este grupo, formado por exalumnos de José Gaos, pretendía combinar la autonomía de pensamiento con el mayor rigor intelectual para crear una nueva filosofía mexicana comprometida y de altura. De todos los hiperiones, el único que logró realizar plenamente ese afán fue Luis Villoro. Pero su legado va más allá de su obra escrita: hasta el último de sus días, él fue nuestro mejor ejemplo de cómo vivir como un filósofo; tarea que requiere de virtudes poco comunes como la de no sucumbir a las tentaciones del poder o no abandonarse a las pequeñas miserias de la vida académica.
López Velarde hacia “La suave Patria”
Testigo de la matanza entre facciones, López Velarde rechazó, pese a su fervor maderista, la subversión de su mundo íntimo por culpa de una Revolución incontrolada. Pacheco estudia “La suave…
El 132 hoy (y sobre todo mañana)
Suceda lo que suceda, los “resolutivos” del 132 ya incluyen marchar el 2 de julio y lanzar “un proyecto político de trascendencia”. Ojalá que así sea.
Historial Clínico
para Haroldo Dies El hipócrita lector ya reconoció en esta página a un caballero desprovisto de epidermis. La lectora semejante ya percibió, además, su excesivo gluteonaje. Ambos, cultos que…
Cuarenta días con un Kindle
1. Nos hemos acostumbrado a vivir con los libros como si fueran un artefacto sencillo. Están en todas partes, son baratos, incluso de préstamo gratuito, pero su…
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