En 1948 el grupo filosófico Hiperión irrumpió en la cultura mexicana como un cometa: de manera brillante y efímera. Este grupo, formado por exalumnos de José Gaos, pretendía combinar la autonomía de pensamiento con el mayor rigor intelectual para crear una nueva filosofía mexicana comprometida y de altura. De todos los hiperiones, el único que logró realizar plenamente ese afán fue Luis Villoro. Pero su legado va más allá de su obra escrita: hasta el último de sus días, él fue nuestro mejor ejemplo de cómo vivir como un filósofo; tarea que requiere de virtudes poco comunes como la de no sucumbir a las tentaciones del poder o no abandonarse a las pequeñas miserias de la vida académica.
Tijuana: crimen y olvido de Luis Humberto Crosthwaite
Dos periodistas, Magda y Juan, son pareja; ella vive en Tijuana y él en San Diego. Un día desaparecen y no se vuelve a saber nada de ellos. Ante el desentendimiento de las…
La santa ignorancia
El padre de Giuseppe Desa era carpintero, y al quebrar perdió todo y luego desapareció. Su madre, siempre severa y ya en ese entonces resentida, se vio obligada, el 17 de junio…
Patos, Newburyport, Logroño
En el verano de 2019, la escritora norteamericana Lucy Ellmann recibió una llamada de teléfono de su editora británica. Su novela Patos, Newburyport había sido seleccionada para el…
China en el punto de mira de Estados Unidos
Mientras Trump arremete contra aliados históricos, Pekín gana terreno con puertos, rutas y acuerdos, expandiendo su influencia en América Latina sin disparar una sola bala.
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES