Cantos pimas

Los pimas viven actualmente en rancherías de ambos lados de la Sierra Madre Occidental, en Sonora y Chihuahua; y en reservaciones de Arizona. En México solo quedan alrededor de quinientos.
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Los pimas llegaron por el estrecho de Bering como nómadas, cazadores y recolectores. Ocuparon el sur de Arizona, casi todo Sonora y el oeste de Chihuahua. Se establecieron como agricultores de maíz, frijol y calabaza, de temporal o de riego (con agua del río Gila). Se cree que en los tiempos prehispánicos llegaron a ser 50,000.

En el siglo XVII, se llamó Pimería ese gran territorio, donde convivieron etnias emparentadas por una lengua común, de la familia yuto-nahua. De esa lengua derivan las actuales: o’odham (pima alto), névome (pima bajo) y pápago.

Se distingue la Pimería Alta (al norte) de la Baja (al sur). También la gente del río (Gila) de la gente del desierto (de Sonora).

El novohispano Baltasar de Obregón dejó una descripción de los pimas en su Historia (1584). Un siglo después, llegó el Padre Kino, principal autor de una Relación del estado de la pimería (1697). A fines del siglo XIX, los visitó el noruego Carl Lumholtz, autor de Unknown Mexico. A record of five years’ explorations in the Western Sierra Madre (1902) y New trails in Mexico (1912).

Margarita Nolasco Armas visitó dos grupos serranos en 1961 y publicó “Los pimas bajos de la Sierra Madre Occidental”, Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1967-1968, pp. 185-244, que está en la web.

Los pimas fueron combatidos por los apaches, que se posesionaron de una parte del Gila y hacían incursiones depredadoras por todo el territorio. Recibieron pacíficamente a los exploradores españoles y al Padre Kino y otros jesuitas, que trataron de evangelizarlos y congregarlos en torno a las misiones. Prefirieron vivir dispersos, aunque hasta hoy son católicos a su manera.

Además, fueron perdiendo territorios y autonomía a manos de los mineros y ganaderos novohispanos que llegaban, los desplazaban o trataban de esclavizarlos.

Según el Diccionario de historia, geografía y biografía sonorenses de Francisco R. Almada, artículo “Arizona (mineral)”, en 1730 se descubrieron en territorio pima peñas de plata nativa casi pura, de tanto peso que tuvieron que ser fragmentadas para el acarreo. La noticia despertó una fiebre de plata.

Luis Oacpicagigua fue un líder pima que se enfrentó a los apaches y, por eso, recibió el cargo de gobernador indígena de Sáric, pactado con los novohispanos. Con ese liderazgo, se opuso después a los abusos novohispanos y organizó una revuelta en 1751, finalmente sofocada.

El río Gila desemboca en el río Colorado, y fue frontera de México. Los pimas dieron nombre al Pima County de Arizona, hoy de un millón de habitantes (concentrados en Tucson, y casi todos no pimas). El territorio del condado era parte de La Mesilla, “vendida” en 1853 por el derrotado presidente Antonio López de Santa Anna a los Estados Unidos.

Despojo tras despojo: los pimas perdieron territorios ante los novohispanos; y los mexicanos “vendieron” La Mesilla con todo y pimas (y el río Gila).

Los pimas viven actualmente en rancherías de ambos lados de la Sierra Madre Occidental, en Sonora y Chihuahua; y mayormente en reservaciones de Arizona. La Wikipedia estima entre 15 y 25 mil pimas en los Estados Unidos, unos quinientos en México.

Según Margarita Nolasco, el Censo Ejidal de 1944 encontró 743 pimas con derechos ejidales, lo que implicaría una población de 1,500. Según el INEGI, había 867 hablantes de pima (de tres o más años de edad) en 2010 y 743 en 2015.

Hay docenas de libros y videos sobre los pimas, casi todos en inglés. La Wikipedia tiene artículos que se refieren a ellos: Pima people, Pima revolt, Luis Oacpicagigua, Pima County, Tucson, Idioma o’odham y Venta de La Mesilla.

Frank Russell (1868-1903), que vivió entre los pimas siete meses, es de los pocos antropólogos que dan importancia a la poesía indígena. “The Pima indians” apareció póstumamente en el Twenty-sixth Annual Report of the Bureau of American Ethnology, número de 1904-1905, impreso en 1908. Su monografía va de la página 3 a la 389, con 47 láminas intercaladas y 102 figuras. Hay edición facsímil de venta en Amazon. Los cantos, transcritos literalmente y traducidos al inglés, van de la página 272 a la 338. Los clasifica en arcaicos y de fiesta, juego, caza, sanación, pubertad, lluvia y guerra. Las siguientes versiones son del grupo de arcaicos.

 

RESPLANDOR DEL MUNDO
Makai hace venir el mundo.
¡Mira lo que ha hecho!
Mira en redondo.
Pon atención a los montes.
Makai los hace grandes, grandes, grandes.

CANTO DEL CREADOR
Yo hice el sol.
Lo lancé a las alturas
en las cuatro direcciones.
Lo arrojé al oriente,
para que tomara
el curso debido.

Yo hice la luna
La lancé a las alturas
en las cuatro direcciones.
La arrojé al oriente,
para que tomara
el curso debido.

Yo hice las estrellas
Las puse en el cielo
para dar luz.

EL DILUVIO
Llora, pueblo desdichado.
Todo esto sucederá.
El agua cubrirá el mundo.

Llora, pueblo desdichado.
Vas a aprender.

Lloren todos y aprendan.
El agua cubrirá las montañas.

Fuente: Russell, pp. 272-274.

EL VIENTO
El viento empieza a cantar.
La tierra se extiende ante mí.
La tierra se extiende detrás de mí.

La casa del viento truena.
Corre el viento con mil pies veloces.
Llega veloz acá.

El viento de la serpiente negra
vino a mí.

Vino envuelto en sí mismo.
Vino volando como un canto.

Fuente: Franz Boas, Primitive art, New York: Dover, 1955 [primera edición de Harvard University, 1927], p. 328. Da como fuente a Russell.

CANTO DEL OSO
Soy el oso negro.
En torno a mí giran las nubes.

Soy el oso negro.
En torno a mí cae el rocío.

EL COYOTE Y LAS CODORNICES
Las codornices de color gris
se apiñan.
Un coyote trota arriba,
se detiene, las mira.

Las codornices de color azul
se apiñan.
El coyote las mira
como viendo a otra parte.

Fuente: Brian Swann, Native American songs and poems. An anthology, Mineola, NY: Dover, 1996, p. 10. Da como fuente a Russell.

SALIENDO DE LA DANZA CIRCULAR
Mareado, me metí en el pantano
sin darme cuenta.
Oigo ranas cantar entre las cañas.

La libélula azul
vuela de aquí para allá.
Baja casi a ras del agua.
Zumba su aleteo.

Oscurece y corro.
Con flores de biznaga en la cabeza,
huyo del pantano
que se vuelve tenebroso.

CANTO MATUTINO
El amanecer aparece en los cielos.
Las Pléyades palidecen
ante la límpida mañana.

Viene el sol, sube;
hace a un lado la luna.

Tantas mujeres con nubes en el pelo.
Con nubes que danzan en su pelo.
El pájaro azulejo llega también.

La araña mágica,
que tenía atrapado el sol,
lo deja ir y atrapa la luna.

La araña gris que estaba ahí
da la vuelta y se va.

Mira la caña verde
creciendo más y más.

Fuente: William Brandon, The magic world. American Indian songs and poems, New York: William Morrow, 1971, pp. 37 y 41. Da como fuente a Russell.

ÁRBOL CIRIO
[Fouquieria columnaris]
Crece y crece,
y cae
como la vida.

SAGUARO
[cactus Carnegiea gigantea]
De día,
como de noche,
eres sombra.

ENCINO
Yo te conocí de niño
con tus raíces
de recién nacido.

BÚHO
Arriba de aquel árbol
estaba quieto un búho.
Alguien quiso bajarlo
y no púo…

AHÍ VIENEN
Ahí vienen los maderistas
por el lado de Baduri.
Espero en el Santo Niño
que no ha de ser como dicen.

Fuente: Alonso Vidal, Los testimonios de la llamarada. Cantos y poemas indígenas del noroeste de México y del sur de Arizona, Hermosillo: Instituto Sonorense de Cultura, 1997, pp. 92-93.