La última novela de James Joyce, Finnegans wake –en cuya escrupulosa elaboración el genial escritor irlandés autoexiliado empleó dieciséis años en el ocaso de su vida (1923-1939), ya que moriría un par de años después de su polémica puesta en circulación–, ha sido desde sus primeros avances conocidos (privada y públicamente) la gran “bestia negra” de la literatura del siglo XX. Auténtico hito non plus ultra de su propuesta personal para plantear la Novela Total que “contuviera” todo lo humano que puede expresarse en lenguaje escrito, el libro se vale de más de sesenta idiomas que se reconocen entre sí, interconectados a través de sus raíces más profundas.
En el siguiente fragmento (FW I.4.76.10-32), el Dios monoteísta que encarna (en un sueño) el personaje de Humphrey Chimpden Earwicker reposa enterrado, aunque consciente e impaciente, después de ser exhibido en su propio Juicio por el crimen (confesado a un truhan al querérselo ocultar) de masturbarse mientras espiaba a dos chicas que orinaban a escondidas en el Parque Phoenix de Dublín. Su amada esposa (¿infiel?) Anna Livia Plurabelle, que duerme al lado, es representada reiteradamente como todos los ríos en uno solo (el Liffey) a lo largo de la obra, hasta que al final desemboca en el mar y retorna en incesante correrrío, riverrun.
Pero ¿cuál es el placer que hallamos ahora en desentrañar el Finnegans wake, cuando su autor amenazó con que se requerirían doscientos años cabales para comprender esta apuesta arrojada a un futuro incierto, desde el vacío de la incomprensión entre sus contemporáneos? La respuesta se encuentra en aquellos ensayos de Umberto Eco que aluden a la “obra abierta”. Eco subraya que un estímulo presentado como ambiguo, inconcluso, produce una tendencia a obtener satisfacción; es decir, plantea una crisis que obliga al intérprete a encontrar un punto firme que le resuelva la ambigüedad. En tal caso surge una emoción, puesto que la tendencia a una respuesta queda súbitamente detenida o inhibida; si la tendencia fuera satisfecha, no habría alteración emotiva. Algo similar a “resolver el misterio”, cuando ese enigma resulta soluble de acuerdo con las propias convicciones y deducciones. Así, cuanto más inesperada es la solución, más intenso es el placer al verificarse. Y justamente la presente traducción –realizada y anotada por mí– pretenden corroborarlo para todos sus posibles lectores en el siglo XXI.
La tumba de Earwicker
Ahora bien. Dejemos las teorías allá y volvamos al señor que está aquí. Ora escuchen. Este es el buen dios otra vez. El ataúd de teca, con paneles de vidrio de Pugh, que apila el césped con los pies al este, estaba así para que se acostara más tarde, y apropiadamente había el latido con pesar a paso ligero por quien se insinúa con malicia que aún bebe próximo al propósito del cuerpo, afectando materialmente la causa. Y esto, de preferencia, es el cómo del thingmote1 en el túmulo sepulcral. Numerosos organismos públicos conservadores, a través de varios comités selectos y de otro tipo, con la facultad de aumentar su número, antes de votarse entre ellos y él por sí mismo, ciudad, puerto y guarnición, mediante una resolución adecuada y apropiada, siguiendo una orden de las cortes febriles de la constitución del suelo mojado, de una vez por todas fuera de la existencia conspirativa de la carne, como un anticipo antes del corte con el rabo protegido del ruin que se escabulle, así que tú compañero capitán del sueño en sociedad te podrías apresurar a rebajar un nuevo paquete de prendas & salir corriendo, le hicieron ellos, mientras el cuerpo dél aún persistía, el obsequio de una tumba provisional en Moyelta del mejor modelo del Lough Neagh, en ese entonces tan demandado entre los que odian las ínsulas como hoy la Isla de Man2 para quienes temen los lagos. ¡Haz guardia! ¡Espera un momento despierto! Fue en un hervidero bastante sospechoso entre el ganado irlandés, después de que el caporal del Fianna hubiera tomado su puñado,3 enriquecido con maderas antiguas y queridos estanques profundos holandeses como en la sucia dublín entre los cuales había un viejo montículo y un arroyo de truchas, vanamente engreído del terreno donde se cultiva el mimbre della y a causa de un reyezuelo hablador como un sauce con cualquier Wilt o Walt que se la comiera con los ojos & las uñas como Izaak4 lo hizo con el cosquilleo de su caña y observara sus aguas de las aguas menores della por tontear y hasta ahí llega ahora peter browne5 como turba marrón ondulando entre murmullos para apoderarse & acusar (¡que la colcha dellos se dore levemente sobre la turbia forma somnolienta dél!)6 a Quien para ti yace como el último para él, por la ira de Dios, como el primer Huno maldito7 en el dolmen que es lecho de su fiel Danubio realmente azul que no se sabe quién es [entre cuyas anfractuosidades debían reposar los restos de un epiléptico tan pronto como se le dio por muerto, pero que ningún ser vivo había sido lo suficientemente hombre para cavar, y mucho menos ocupar, al ser todo de roca].8 ~
- Montículo artificial donde hacían asamblea los vikingos en Dublín.
↩︎ - Según la leyenda, el lago Neagh se formó cuando el gigante irlandés Fionn mac Cumhaill (Finn McCool) recogió un trozo de tierra y se la arrojó a un rival escocés; al fallar, el terrón se precipitó al mar de Irlanda, creando así la Isla de Man.
↩︎ - Remite al episodio anterior, en el que Finn McCool da origen a la Isla de Man con un puñado de tierra irlandesa.
↩︎ - Izaak Walton es autor de The compleat angler, donde homenajea a la pesca con caña en prosa y verso.
↩︎ - Sugiere simultáneamente a un colonialista inglés que formó parte de los Peregrinos originales en Norteamérica, pasajeros del Mayflower (siglo XVII); un cura anglicano irlandés que fue preboste del Trinity College de Dublín a inicios del siglo XVIII, y un sacerdote decano de Ferns en la primera mitad del siglo XIX.
↩︎ - En el original: “may their quilt gild lightly over his somnolulutent form!”, evoca el coro de la balada irlandesa “Oh Molly, I can’t say you’re honest” donde dice: “May the quilt lie light on your beautiful form.”
↩︎ - En el original: “erst curst Hun”, reproduce las iniciales ECH = HCE.
↩︎ - Pasaje original de los primeros borradores, excluido en la versión final de la novela. ↩︎