No me bajé del tren,
tampoco esperaba la llegada de alguien,
pero la puerta estaba abierta
y los recuerdos se paseaban bajo la luz del sol.
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No era un durazno,
tampoco una manzana,
y de pronto, se echó a volar.
Aquí nos encontraremos.
Me hablas cuando termines,
y nos dimos un beso.
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Pero al cruzar la calle
el mundo era otro. ~