Foto: Cortesía Hay Festival

Entrevista a Shirin Ebadi: “Los venezolanos han sido muy inteligentes, sin armas, por eso el mundo los apoya”

En la más reciente edición del Hay Festival Cartagena, la Nobel de la Paz iraní habló sobre la situación en Venezuela y el proceso de paz en Colombia.
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Shirin Ebadi (Irán, 1947) habla poco. O más bien, habla lo suficiente. Y lo hace como si regañara. O más bien, así se siente su acento persa. Fuerte, duro. O más bien, así es la contundencia de la primera mujer iraní y musulmana en ganar el Nobel de Paz. Sacude los brazos, señala al piso con el dedo índice, vuelve a mover las manos. En su cuarto viaje a Colombia, esta vez a Cartagena, se siente más libre, más segura, ya sin dos guardaespaldas siguiéndole los pasos.

Como puede elegir, decide no sentarse en la mecedora que han dispuesto para ella en el Teatro Adolfo Mejía, sino hablar de pie. El recinto, emblemático entre todos los lugares de la Ciudad Amurallada, la espera para escucharla hablar sobre Derechos Humanos en el marco del Hay Festival.

Está en Colombia, y a Colombia le habla con preguntas importantes y respuestas sensatas: “¿Qué es más importante: la justicia o la paz?”. Dice que lo segundo, para poder alcanzar lo primero. “Compensar a las víctimas es de las labores más importantes de un gobierno. Si no es así, no se podrá sanar”.. “Sé que esa es una  pendiente en este país. Lo que les queda por hacer es asegurarse de que haya justicia”. Pero también a Venezuela. “Para que un país sea democrático no es suficiente con que un partido llegue al poder a través de las elecciones”. Y a todo el mundo. “Hay que enseñar a las víctimas, la prioridad es la educación (…) Hay que romper las leyes que son injustas, no hay que obedecerlas”. Su discurso global es transversal a los conflictos de Latinoamérica y de Oriente Medio, de donde salió huyendo hacia el Reino Unido por intentar quebrar los estatutos opresivos de un sistema que atenta contra la libertad de mujeres y niños, especialmente.

Shirin Ebadi, que conoce la libertad, la defiende. Elige dejar la mecedora a un lado y ponerse de pie, alzar la voz. Así siempre lo ha hecho.

Así lo hizo también en esta breve entrevista, al día siguiente de su aplaudida intervención en el teatro Adolfo Mejía y minutos antes de tener que marcharse a una segunda, donde presentaría su más reciente obra, de tinte autobiográfico, que lleva por sugerente título Hasta que seamos libres.

Una de sus premisas es que la ciudadanía, el individuo, tiene que ser más fuerte que el gobierno. ¿Cómo ve la situación de Venezuela y esa movilización de millones de habitantes? ¿Cree que estamos en el momento cumbre de un verdadero cambio?
Sí, realmente estamos atestiguando ese momento. El hecho de que el jefe del Ejército aéreo haya declarado y haya dicho que el Ejército está del lado de la gente es un buen comienzo, da muchas esperanzas. Y yo espero que todo el ejército escuche, haga caso al deseo de la gente. Y que no acepte y no quiera defender a Maduro.

Cuando las manifestaciones son a nivel nacional es una muestra clara de lo que está pasando. Hay que levantarse, pero de manera pacífica, no con violencia ni con armas. En Venezuela el pueblo está ganando porque ha sido una lucha pacífica. Los venezolanos han sido muy inteligentes, sin armas, por eso el mundo los apoya.

La Unión Europea, que al comienzo quiso mantener cierta distancia, cierta imparcialidad, si se quiere, poco a poco ha comenzado a dar su apoyo a Juan Guaidó.  ¿Creo que eso es suficiente?
Yo creo que lo más importante es reflejar lo que está pasado en Venezuela. Los medios de comunicación deben reflejar minuto a minuto lo que está pasando allá y decirle a los venezolanos que respetan el deseo de ellos.

¿Y qué opina del respaldo de los demás organismos internacionales a Venezuela?
No creo que sea apoyo, creo que es respeto al pueblo. Han respetado a los venezolanos. El gobierno debe ser elegido por el pueblo, debe ser así y la gente ha querido eso en Venezuela. La comunidad respeta el deseo de ellos. La única excusa de Maduro para poder oprimir era decir: “Bueno, somos enemigos de Estados Unidos y todos tienen que hacerme caso a mí y yo hago lo que se me da la gana”. Eso no es así. Yo también critico el gobierno de Estados Unidos y eso no justifica que yo haga lo que quiera.

Con respecto a Colombia, ¿cómo ve el panorama del país en el plano de los Derechos Humanos y el cambio de gobierno?
Ya me han comentado que sigue habiendo retos aquí en Colombia. Pero yo la primera vez que vine a este país fue en 2005, y en aquella ocasión el viaje era a Bogotá. La policía no me permitía salir del hotel porque tenían miedo a que pudieran tomarme como rehén, entonces detrás de la  puerta de la habitación del hotel tenía dos guardaespaldas esperándome. Esta era la situación, el nivel de inseguridad en el país, y ahora veo que hay más seguridad en comparación con entonces. Esto muestra que aunque sigue habiendo retos aquí, cosas que hay que afrontar, Colombia está progresando. Algo está pasando aquí.

¿Cuál fue la mayor ventaja de Colombia a lo largo de su proceso de paz? ¿Cuál fue el rasgo definitivo que concretó la firma de los acuerdos?
Yo creo que hay varios factores que han ayudado a que llegue ese momento que culminó con la firma del acuerdo de la paz. El proceso de la guerra, de la violencia, había sido muy largo, la gente estaba cansada de tanto conflicto. La sociedad colombiana se estaba desapareciendo moralmente, por así decirlo, y creo que el tema de la amnistía ha sido muy importante. En realidad eso motivó que las FARC se sentaran a negociar. Porque si desde el principio hubieran dicho: “Vamos a detener a cada uno de ustedes, juzgarlos por cada cosa que han cometido, y vas a acabar en la cárcel porque han cometido grandes actos de atrocidad”, evidentemente no hubieran aceptado a sentarse negociar y a firmar la paz.

¿Cree que el cambio de gobierno puede amenazar la paz o los acuerdos que se han conseguido?
Yo espero que eso nunca pase aquí. Porque evidentemente donde un gobierno a futuro llegue a hacer eso, las FARC se les ponen en bandeja, casi.

 


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