Mirko Bellis, documentalista

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“España no iba tan bien antes, ni quizás vaya tan mal ahora”

Mirko Bellis pasó por muchas etapas en su vida antes de llegar a la actual. Este italiano de 38 años reside en Madrid desde el año 2000, y se dedica a grabar, producir y editar vídeos de contenido político y social, tras dejar su país y haber vivido un par de años en Londres y algunos meses en Alemania. Es doctor en Ciencias Políticas.

¿Cuándo llegaste por primera vez a Madrid?

Llegué aquí en el año 1995, con el proyecto Erasmus [programa de intercambio universitario entre europeos]. En el 97 regresé a Italia por una breve temporada, luego me fui a Inglaterra, donde trabajé de varias cosas, volví a Italia, y en el 2000 me instalé en Madrid trabajando para UNICEF, durante un año.

¿Cómo fue esa experiencia?

Trabajé en temas contra la explotación sexual infantil. Pero vi que UNICEF funciona como una organización burocrática donde la gente trabaja como lo haría en cualquier ministerio, y donde lo único importante es la organización, no los resultados que se obtienen. Por supuesto que hay personas magníficas y proyectos muy interesantes, pero la burocracia impide que muchísima ayuda llegue y pueda cambiar de verdad las cosas. Que no sea simplemente hacer tarjetas de Navidad para recaudar dinero que luego no se sabe el destino que tiene. Las ONG, después de cuarenta años de cooperación al desarrollo, tienen que replantearse el modo de actuar.

O sea que no te fuiste contento.

Me fui un poco decepcionado, y me fui a Alemania para intentar aprender alemán. Estuve cuatro meses. Hice un mes y medio de curso del idioma. Había gente de Pakistán, de China, de Italia, de Argentina… Llegué a cuatro verbos…

Y volviste a Madrid sin alemán…

Sí, y me apunté a un master en Comunicación y Conflictos Armados de la Universidad Complutense en el 2003. Eso fue muy importante. Más que para aumentar mi conocimiento, que también sirvió para eso, lo hice para ver si se podía crear una red de contactos con compañeros para trabajar. En ese momento estábamos en la víspera del ataque estadounidense a Irak, era muy importante poder contarlo, si no como testigos directos, por lo menos en plan de análisis.

2003, época de bonanza económica en España, muy diferente a la actual…

Era todo más barato. España ha tenido un crecimiento económico muy fuerte, y aparecieron muchos nuevos ricos. Pero fue un crecimiento bastante falso, basado en la especulación inmobiliaria y en la construcción. Destruyeron mucho territorio, sobre todo en la costa, en Andalucía. Así que España no iba tan bien antes, ni quizás vaya tan mal ahora. Mi situación personal es muy buena, no me puedo quejar. Pero, por supuesto, quien está sin trabajo y se le acabó el paro [prestación por desempleo] y no encuentra otra cosa, sí que tiene problemas. Creo que, en realidad, lo que sucede es un redimensionamiento tras el crecimiento muy exagerado de esos años. Cuando llegué me gustaba ver que los españoles eran humildes. Pero he visto a muchos estos años que ganaron dinero y empezaron a actuar de una manera desvirtuada.

¿Entonces nunca pensaste meterte en una hipoteca para comprar un piso?

(Risas) No, todo lo contrario. Me propusieron hace ya tres o cuatro años un préstamo de unos 200.000 euros, según mis ingresos. Pero no lo acepté porque me parecía que los precios de los pisos aquí eran exagerados. Era un timo que se pudo hacer gracias a la complicidad de los bancos, de las sociedades de tasación y de las inmobiliarias.

¿Y después de eso?

Trabajé dando clases de italiano, traduciendo todo tipo de textos (obras de teatro, libros), y también de intérprete. Hasta que hice un curso de cámara de televisión y me volqué a trabajar en este mundo. Me compré una cámara de video profesional con la cual hice un trabajo sobre la inmigración, La inmigración silenciosa, que logró un tercer premio en un concurso de la Comunidad de Madrid dedicado al tema.

Así comenzaste a hacer realidad tus objetivos…

Sí, mi objetivo era poder dedicarme a la producción independiente de reportajes y documentales de carácter social, político y económico. Después del trabajo de la inmigración, me fui un mes y medio a Gaza a cubrir el conflicto palestino-israelí como cameraman, editor y productor. Y el año pasado hice un documental sobre la crisis inmobiliaria en España, El Emperador está desnudo. Acabo de crear una productora y quiero dedicarme a tiempo completo.

¿Piensas quedarte en España?

No, desde un punto de vista personal, creo que mi experiencia está agotada. España me ha dado mucho, pero quizás ya esté preparado para volver a Italia o irme a otro país.

¿Qué te han aportado los diferentes trabajos antes de llegar a lo que haces hoy? Todos me han aportado. Trabajé de cartero en Italia cuando era estudiante universitario, y eso me dio una facilidad tremenda para ubicarme en las calles. Aunque ya no haría ciertos trabajos. Tenía una actitud bastante anarquista en el sentido de que no quería contribuir en nada a este tipo de sistema. Ahora ya no tanto, pero sigo siendo muy independiente. No acepto cualquier tipo de trabajo. En Italia y acá me han propuesto ser modelo… ¿Cómo voy a ser yo modelo? (risas)

¿Alguna vez la necesidad te obligó a aceptar un trabajo?

No, he tenido siempre mucha suerte. Cada trabajo tiene su dignidad, pero el trabajo me gusta para crear, y hay trabajos que no te permiten eso, sobre todo los que son muy competitivos, en los que tienes que luchar contra el otro. Lo bueno es unir esfuerzos para que el conjunto vaya mejor. Rechazo este sistema tan competitivo. Me gusta unir esfuerzos por una causa.

Pero hay gente que no se puede dar el lujo de elegir.

Entiendo que en determinados contextos no te queda otra opción que aceptar esto. Pero yo creo que siempre es posible, con mucho esfuerzo y mucha fe, llegar a hacer lo que te gusta, o por lo menos no hacer lo que no te gusta. Pero para algunos es más fácil dejarse llevar.

– Feliciano Tisera

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