Me impresionó mucho el reportaje “Treinta días viviendo como un cubano”, de Patrick Symmes, que publicaron en su número de enero. Cuba ya no es solo una cuestión ideológica –aunque los que siguen apoyando el comunismo deberían haber aprendido la lección– sino de pura dignidad material: ¿cómo puede alguien con el sueldo medio de su país pasar hambre y verse obligado a delinquir? ¡Imagínese a un español al que no le alcanzara para comer con 1.200 euros al mes!
Exilio interior
Roberto Ransom La casa desertada. Graham Greene en México Ciudad de México, Aldus/Matadero, 2017, 286 pp. Toda novela es un viaje. En ocasiones físico, pero generalmente espiritual, si es que…
No saben qué hacer
O el PRI ya no es lo que era, o no sabe qué hacer en las nuevas circunstancias o nunca supo tanto como se creía.
Cultura y disparidad: Alfabetos
Con esta entrega termina la serie dedicada explorar la disparidad y la literatura.
Una tragedia hogareña
(Fold along the line en el Museo Carrillo Gil, hasta el 30 de agosto) Guy Ben-Ner (Israel, 1969) naufragó en una isla de dos metros de diámetro, emplazada en la cocina de su casa. Mientras su…
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