No medir,
contar el tiempo.
¿Cómo contar tu tiempo?
Por lo que acontece
distintamente
por eras personales
según vivas
dicha o dolor
—lo que en ti se destaque
agudamente
o se confunda en el corrimiento—
lo que te corroe
lo que te corrobora.
Contar por sobresaltos
o por sucesión
por prelaturas de celebrantes
de las sacerdotisas
en el santuario de Hera
cerca de Argos
o por genealogías
más y más vagas
a medida que remontan
en edad
o por hazañas de los héroes epónimos
por exterminación de las razas de hierro
por nacimientos señeros
o por las violaciones
que los dioses consuman con mortales
para generar distinta descendencia
tribus nacidas de mezcla.
Contar por capas de leño
o por las alternativas de tu carne
sus flaquezas
por las pérdidas que marcan tus días
por rememoraciones
por ese mismo sueño
que a través de variantes
en tu muñón perdura. –
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