Manual literario

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Dos lecciones:

1. Si un autor, no importa que esté muerto, eclipsa tu obra con la suya y disminuye tu talento con el suyo, no te apures, sencillamente ignóralo:

 

 

Roberto Bolaño, a pesar de no ser mexicano, ha censado la capital mexicana en Los detectives salvajes. ¿Qué opina de su obra?

No he leído a Roberto Bolaño.1

 

 

2. Si un autor, no importa que esté vivo, no te amenaza y es blando y mediocre, demórate en su elogio:

 

 

Paraíso clausurado, de Pedro Ángel Palou, explora las incertidumbres de un espíritu lúcido cuya inteligencia lo conduce a la destrucción. Destrucción que no deja en pie más que aquello mismo que lo anonada: la palabra, la literatura. Palou, por otra parte, redactó dos extraordinarias biografías históricas, una de Emiliano Zapata y otra de José Manuel (sic) Morelos, en las que nos cuenta no sólo lo que creíamos saber de los dos héroes, sino aquello que podemos imaginar de los hombres.2 ~

 

 

 

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1. Carlos Fuentes, entrevistado por Agustín Prado Alvarado y Alonso Rabí do Carmo, El Comercio, 16 de junio de 2008.

2. Carlos Fuentes, “Cinq romanciers que je voudrais faire connaître”, Le Monde, 12 de marzo de 2009 (trad. Daniel Saldaña París). Vínculos a ambos documentos, y la misma extrañeza ante las declaraciones de Fuentes, pueden encontrarse en la bitácora electrónica de Iván Thays, Notas Moleskine (http://notasmoleskine.blogspot.com/2009/03/5-X-5-la-lista-mexicana-de-fuentes.html).