No sabe cuándo le pedirán que se vaya
y piensa que el propietario
es un inquilino
de otro propietario
más alto,
al que también le pedirán
el departamento…
y en el delirio,
piensa,
igualando destinos,
que Dios también
es un inquilino
al que le solicitarán,
tarde o temprano,
que se vaya
y maúlla el gato
y lo deja entrar
como se deja entrar
a la belleza
en una habitación,
en la costumbre,
le abre apenas
y se desliza
por los pliegues,
inalcanzable para el alma,
delicioso
para el tacto y la vista:
de su corazón
responde la bruma,
de su columna vertebral
la electricidad del rayo
y la precisión del mediodía.
Ahora lo tiene
en su balcón:
un lujo
ante el vacío,
droga nocturna,
llave de lucidez
en el cerebro,
hamaca y taquicardia. –
Japón
A los cincuenta no recuerda bien la preparatoria. Ha permanecido lejos de ese ambiente prácticamente desde que la terminó y se fue a estudiar ingeniería a Japón. Se…
El primer grafiti en la ciudad
Veronica te amo”, si no mal recuerdo, leía cada domingo cuando mi papá me llevaba de paseo en un camino por la Aveni- da Cerro de las Torres, en la colonia Campestre Churubusco. Según…
Sicarios infantiles
En la secundaria tuve un compañero de banca, la Burra Barragán, que hubiera vendido el alma al diablo por tener una charola de la judicial. Creía que bastaba con mostrarla para conseguir mesa…
Escuelas sin celulares, un debate
Los dispositivos móviles se han vuelto imprescindibles, pero su uso en las aulas puede afectar la atención. Encontrar el equilibrio es clave.
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES