No sabe cuándo le pedirán que se vaya
y piensa que el propietario
es un inquilino
de otro propietario
más alto,
al que también le pedirán
el departamento…
y en el delirio,
piensa,
igualando destinos,
que Dios también
es un inquilino
al que le solicitarán,
tarde o temprano,
que se vaya
y maúlla el gato
y lo deja entrar
como se deja entrar
a la belleza
en una habitación,
en la costumbre,
le abre apenas
y se desliza
por los pliegues,
inalcanzable para el alma,
delicioso
para el tacto y la vista:
de su corazón
responde la bruma,
de su columna vertebral
la electricidad del rayo
y la precisión del mediodía.
Ahora lo tiene
en su balcón:
un lujo
ante el vacío,
droga nocturna,
llave de lucidez
en el cerebro,
hamaca y taquicardia. –
Transparencia
Señor director:¿Deberíamos los ciudadanos proponer mecanismos de rendición de cuentas de nuestros gobernantes? Aunque en teoría no se permite la reelección en nuestro país, los políticos…
Cormac McCarthy en nuestro camino
Primero, una aclaración: traducir The Road, la novela más reciente de Cormac McCarthy, como La carretera (Mondadori, 2007), es un despropósito y, hecha la lectura del libro, un grave error…
Santitos a la vuelta de la esquina
Antes los santos se iluminaban con velas o teas; ahora aprovechan focos ecolóficos o tubos de gas neón.
El orden de las cosas
Todo estaba repartido desde el principio A la jirafa, un corazón de pozo profundo A Ulises el divino, los nudos de su balsa A cada siglo, su propio cuchillo afilado A cada…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES