VII.
Comenzamos a construir la casa de
acuerdo con los detalles que expliqué
a los albañiles, un día antes de
que llegaran, con tal
de concluir la tarea. Tardaron.
Y esa urgencia también
fue del pasado. El presente nos exige
estar alertas: un vecino reescribe
un auténtico clásico evocando el aura
de un pasado cicládico, después de haber
cancelado la hipoteca contraída con los
muertos antes que pensáramos en esa
frondosa arboleda, ni siquiera como el
spin-off de un futuro paisaje.
Nadie querrá reeditar ese clásico después
de revisar el tono de cada uno de esos párrafos
plagados de églogas, con un aire pastoril que
habría que traducir solo con medias palabras.
Es la historia de nuestro tiempo.
No puede ser conjugada, salvo
con esas medias palabras. ~
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