El domingo pasado se clausuró en Querétaro la decimocuarta edición de Doqumenta, uno de los mejores festivales nacionales dedicados exclusivamente al cine documental y a las narrativas de no ficción, como su nombre completo lo presume. Como de costumbre, la sección competitiva principal, conformada por una decena de largometrajes documentales, es la que con toda justicia llama la atención, pues la selección de títulos suele ser impecable.
Aunque algunos de los filmes en competencia ya han podido verse antes y hasta de algunos de ellos ya escribí en este mismo espacio –por ejemplo, los notables ¡Zócalo! ¡Zócalo! (2025), de Ezequiel Reyes Retana y Un día 28 de enero, de César Uriarte, que se presentaron en DocsMX 2025; además de Boca Vieja (2025), de Yovegani Ascona Mora–, hay otros documentales que merecen también la debida atención, no solo por su meritoria ejecución, sino por su posición política desafiante. Y en este sentido me refiero no necesariamente a políticas electorales –aunque claro que lo son– sino ideológicas, en el sentido más extenso y personal posible: el del cuerpo mismo.
En varias de las secciones de Doqumenta 2026, en competencia y no competitivas, apareció un tema recurrente y yo diría que necesario, ante el evidente avance de la misoginia, la homofobia y la transfobia. En este contexto, no hay cine más desafiante que el que aboga por hacerse cargo de nuestro propio cuerpo.
En este sentido, Nuestro cuerpo es una estrella que se expande (México, 2025), dirigido a cuatro manos por Semillites Hernández Velasco y su hermana Tania Hernández Velasco, resulta emblemático. Presentado en el pasado Guadalajara 2026 y recién premiado como mejor largometraje documental en Guanajuato 2026, es una personalísima exploración identitaria en la que la codirectoria Tania y su hermano trans Semillites nos presentan sus historias y experiencias individuales, fraternales y familiares a través de una poética puesta en imágenes. El filme se exhibió en competencia en la sección nacional de largometrajes Chimal.
En un terreno muy similar y en la misma sección competitiva, se presentó En camino a Leo (México, 2025), de Ana Bárcenas Torres. El filme, como el de los hermanos Hernández Velasco es extremadamente personal. Al inicio, la cineasta Bárcenas Torres recibe, el día de su cumpleaños, el 18 de agosto de 2018, la noticia de que su hija mayor, Chiara, desea quitarse los senos porque no se siente conforme con el cuerpo en el que vive.
Lo que veremos a continuación es una suerte de película terapéutica en la que la directora comparte con nosotros la transformación de Chiara en el Leo del título, mientras, voz en off mediante, explora su relación estrecha y, a la vez, distante, con su fallecida mamá. Recorre Bárcenas Torres no uno sino varios caminos: el suyo, el de Leo y, de alguna manera, uno que es universal: uno que todos recorremos al definir no solo quiénes somos sino quiénes queremos ser para los demás, para quienes más amamos, independientemente de lo que digan los demás. Se trata, por supuesto, de un acto de amor, pero también de rebeldía.
Precisamente en la sección Espacio de rebeldía, Doqumenta programó también Barbara forever (EU, 2026), multipremiada ópera prima dirigida por Brydie O’Connor, que ganó el Teddy al mejor documental de temática gay en la Berlinale 2026. Estamos ante una vibrante y absorbente biopic de la precursora del cine lésbico-queer Barbara Hammer (1939-2019) a través de sus propios testimonios, fragmentos de sus filmes y los recuerdos de su compañera de vida, Florrie Burke. En Barbara forever lo personal se fusiona con lo histórico y lo político a través de un extraordinario montaje fílmico-ensayístico que, de hecho, fue reconocido en Sundance 2026 con un premio por su inventiva edición.
Finalmente, en la sección “Rostros y lugares” hubo también un par de filmes que avanzan con el mismo impulso narrativo/confesional. Por un lado, se presentó NuestroSueño (TheyDream, E.U., 2026), debutdel cineasta puertorriqueño William David Caballero que fue reconocida con el premio del jurado en la sección NEXT de Sundance 2026.
Se trata de un conmovedor docudrama en el que el Caballero echa mano de añejas home movies personales, ingeniosas reconstrucciones animadas y entrevistas documentales mucho más tradicionales para contar la historia de él mismo y de su familia puertorriqueña. Se trata de un ajuste de cuentas con el pasado pero, al mismo tiempo, una posibilidad de construir otro futuro.
En cuanto a Agridulce(República Dominicana – E.U. – Francia – Croacia, 2026), tercer largometraje del veterano documentalista Frank Pavich, se trata, probablemente, del filme más gozoso entre los programados este año en Doqumenta 2026.
Los protagonistas son cuatro chamacos, tres hombres y una mujer, que se educan en un pueblo dominicano para convertirse en cantantes de bachata, la música “de cabaret” que alguna vez fue despreciada por toda la gente que se precia de ser muy honesta y decente. Estamos ante un encantador documental musical con el que uno termina con las ganas de echarse una bailadita tropicosa. Ojalá las personas que lo vieron en Querétaro se hayan parado para mover el bote y desafiar sus propios cuerpos. ~