En la última entrega de esta serie de conversaciones en torno a la pandemia, Hugo Hiriart lee tres fragmentos de obras que muestran el largo rastro de la peste en la literatura del pasado, así como en la suya propia.
Agnes Owens escribió su primer libro a los cincuenta años. Antes, estuvo ocupada criando a sus siete hijos y trabajando como limpiadora, mecanógrafa y operaria en fábricas.
Alice Munro (1931-2024) trabajó en una librería, se divorció, publicó su primer libro en 1968, se volvió a casar, regresó a la región de Canadá que convirtió en su territorio de ficción.
En la segunda entrega de las crónicas parisinas de Lardín aparecen cines de reposición, la estatua de Montaigne en el Barrio Latino, Krazy Kat y las secciones eróticas de las bibliotecas…