Difusión y cultura

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En relación al artículo "Primeros resultados de la consulta cultural", que Gabriel Zaid publicó en noviembre pasado en Letras Libres, y en el que se hace un análisis acertado sobre la situación cultural de nuestro país, sentimos la necesidad de dirigir estas breves líneas.
     Se sabe que el nivel cultural de un país es el espejo que refleja el desarrollo de su sociedad. Por ello, los miembros de este equipo, quienes de una u otra forma hemos participado desde dentro como desde fuera de las instituciones culturales, así como en su momento hemos sido beneficiados por las mismas, creemos que el impulsar la difusión de las actividades culturales ya no es, ni debe ser, exclusivo de las instancias públicas. Es, sin duda, sensato decir que la difusión cultural es un punto en el que las autoridades e instituciones culturales deben poner especial atención, pero el dejar que esa función sea especifica de ellas es algo que se debe reconsiderar, pues la educación, la cultura y las manifestaciones artísticas son campos fértiles para la inversión del sector privado y en los cuales todos, como integrantes de esta nueva sociedad, debemos mostrar interés y empeño por mejorar.
     En efecto, es anacrónico seguir con el concepto de que los asuntos culturales se resuelven en petit comité, como inoperables son los consensos a gran escala. Por ello apoyamos la generación de instancias alternas que coadyuven a la integración de los círculos culturales con los beneficios que puede proporcionar la iniciativa privada; esto es, la creación de figuras que toman a su cargo la proyección del trabajo artístico e intelectual de una manera responsable y profesional, así como la realización del trabajo de convencimiento de lo importante que es formar parte de los procesos creativos y educativos nacionales desde una plataforma financiera. –