La Mamá del Monstruo de Frankenstein

Mayo 14, 2012 | Tags:

 

En la villa Diodati, a orillas del ginebrino Lago Lehman y en la noche del  16 de junio de 1816, los poetas Lord Byron y Percy B. Shelley, y un tal “doctorcito Polidori” y Mary W., de 19 años, esposa de Shelley, (e hija del escritor anarquizante William Godwin y de la escritora feminista Mary Wollstonecraft), después de tertuliar acerca de los experimentos científicos de la época, y sobre todo de la resurrección de los seres mediante la galvanización (es decir mediante la recién “inventada” electricidad), acordaron escribir cada uno un relato de terror en el modo de la narrativa “gótica” inaugurada por El Castillo de Otranto, de Horace Walpole, y continuada por Los misterios de Udolfo, de miss Radcliffe.

En esa noche a Mary la desvela una reiterada alucinación: en una tenebrosa cueva un hombre se atarea ante una mesa de quirófano en la cual, mediante toques eléctricos, trata de animar a  un cadáver. Al día siguiente Mary se pone a escribir la novela Frankenstein o el moderno Prometeo, que publicará en 1817.

Por su argumento, el libro resultó un filosofante y melodramático precursor de la narrativa de ciencia-ficción. En él un doctor Victor Frankenstein, que investiga el secreto de la vida, reúne partes de cadáveres robados de los sepulcros, construye un nuevo ser y le da vida galvánica. Ese triunfo científico resultará un fracaso moral. El personaje nacido de la combinación de órganos muertos, que tiene corazón (aunque a saber el de quién), resiente su condición de Adán sin pareja y pide al doctor Frankenstein le fabrique una Eva semejante. El doctor logra una segunda creatura artificial, pero previendo el futuro horror de una monster family, destruye a la flamante fémina artificial. Decepcionado y furioso, el monstruo mata a los seres queridos del doctor Frankenstein y huye hacia el Mar Ártico, hasta donde lo persigue Victor para destruir al fruto de su culpable desmesura de científico. Pero la creatura mata al “creador” (es decir: el Hijo mata al Padre) y se pierde nadando entre los hielos. Finis.

Aun con la sensiblería y la retórica romántica y algunas fallas narrativas, la novela de la señora de Shelley se sostiene por su buena síntesis de los mitos de Prometeo, de Pigmalión, de Próspero (el de La tempestad de Shakespeare) y, por adelantado, de Edison (el de La Eva futura de Villiers de l’Ile Adam), más el tema del enfrentamiento de la Criatura y el Creador, más el problema moral anunciado en el conflicto entonces apenas incipiente entre el Humanismo y la Ciencia y la Técnica. Para entender la clase de inquietud que Mary Wollstonecraft enviaba desde su época a la nuestra basta ver la genial película Blade Runner con sus replicants o androides en rebelión contra su fabricante. (La película de Ridley Scott desarrolla más, como un tema subliminal pero no menos importante, la muerte de Dios a manos de su Criatura: el androide mata a su fabricante, pues éste sólo le dio una existencia de caducidad programada.)

Frankenstein or The New Prometheus, demostró tener potencia mitogénica. La síntesis de los mitos de Prometeo, de Pigmalión, de Próspero, de Merlín y Fausto, tal como se deja ver, trasparente u opaca, en el personaje de Victor Frankenstein, resultó a favor de la Criatura y no del Creador. Es significativo que a partir de las clásicas versiones fílmicas de James Whale: Frankenstein, de 1931, y la todavía mejor: La novia de Frankenstein de 1935 (las dos protagonizadas por Boris Karloff y la segunda con una alucinante Elsa Lanchester), el apellido Frankestein, el del sabio Victor, pasara a ser el nombre propio de su fabricado monstruo. Los públicos de dos o tres generaciones que, a través de los remakes y las muchas siguientes versiones en colores, en pantalla clásica o panorámica y tal vez ya en 3D, han seguido la renovada saga de los personajes centrales (¿cuál de los dos se lleva el protagonismo?) han decidido que el hijo monstruo rebelado contra su sabio padre técnico es el que tiene mayor derecho a llamarse Frankenstein. De una iconología a otra, el Frankenstein de la joven señora de Shelley poéticamente llevado al cine por Whale y el trágico androide Blatty puesto en pie por Ridley Scott en una de las verdaderamente grandes películas de finales del siglo XX: Blade Runner, de 1982, resultan terribles y conmovedores hermanos en sus paralelas tragedias de soledad y parricidio.

                           (Publicado enteriormente en Milenio Diario)

"Por su argumento, el libro resultó un filosofante y melodramático precursor de la narrativa de ciencia-ficción."

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Comentarios (2)

Mostrando 2 comentarios.

Eso en occidente. en oriente la situación cambia. El yo es maya, ilusion y muere con la persona.Así mismo, todo el universo forma una unidad donde todo esta vivo y tiene conciencia. Así que not ednria tanto problerma para aceptar un ser artificial (astroboy por ejemplo). Pero tambien han reflexionado sobre los excesos de la manipulación de lo vivo, de lo humano (no conozco mucho de su literatura, pero en sus animes es un tema recurrente, por ejemplo en evangelion).

Quizá puedan hallarse mas analogias entre el avance de la ciencia, blade runner y frankenstein. Blade runner es parecido al mito babilonico d ela creación el hombre, donde los dioses crean para ser servidos.

Victor es un creador fallido, trae ala vida un ser y luego se niega a reconocerle humanidad, contrariamente al relato bíblico donde el hombre es imagen de su creador. Victor falla también en darle un sitio a su criatura en el mundo.

Pero hay otro aspecto, que es el creador anulado por la mera existencia de su criatura. Creo que descartes, en su filosofía, mantuvo separadas la sustancia material de la intelectual, con tal de no anular al hombre absorbiéndolo en la materia. Y es que el avance de la ciencia desde el renacimiento va acompañada hasta cierto ´punto de una desacralización de lo humano. Es el desecnanto del mundo. Los poetas románticos también lo sintieron.

nietszchesiempre stuvo atento ala ciencia de su tiempo. El gran secreto del superhombre es la muerte del hombre, es loq ue esta implícito en el eterno retorno. Pues, si el mundo se repite una y otra vez, ¿que significa la idea de libre albedrio, voluntad, sino vanas ilusiones? Este tema se repite con una parte dela teoria cuantica de los multiples universos; a menos que se postule una conciencia que trascienda los multiples opciones y universos, el hombre queda anulado.

En algunas investigaciones actuales se ha descubierto que la señal que mueve un brazo está adelantada con respecto a la conciencia de querer mover el brazo. Es decir, podria indicar que la conciencia cree que controla el cuerpo, pero en realidad seria una ilusión.

Y con el avance de la biotecnologia, será posible crear seres humanos ala medida. Ya los gobiernos implementan politicas para disminiuir los nacimientoso, por le contrario, incentivar la fecundidad. En su libro"los proximos 100 años" Friedman sostiene que se usará la biotecnologia para incrementar la productividad de la población. Una opción seria modificar el embrión antes del limite legal que lo define como humano; o podrian experimentarse con embriones y destruirlos antes de llegar al límite legal.

Y es que a medida que aumenta el poder del hombre para manipúlar la naturalieza y a sí mismo, la noción de que el individuo es un fin y no un medio será cada vez más dificil de defender; para las generaciones futuras quizá se convierta en algo dogmatico y oscurantista, como afirmar la existencia de un alma.

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