Alguien te está leyendo

Sobre la lectura y las redes sociales.
AÑADIR A FAVORITOS

 

Si la trivia se tratara de nombrar películas en la que los escritores tienen un lugar protagónico la lista se abultaría fácilmente. Podríamos empezar aquí, por ejemplo. En cambio, si el acertijo consistiera en nombrar cinco películas donde los lectores sobresalgan, quizá pasaríamos más tiempo pensando los siguientes cuatro después de El lector, o los siguiente tres después de Orgullo y prejuicio, películas que además tienen un posible inconveniente para los puristas de la información: ambas están basadas en libros. 

Para Hollywood, leer un libro no es tan emocionante como escribir, ni tan excéntrico ni tan atractivo, pero si le quitamos a la lectura esa aura oficial que le hemos otorgado, leer se convierte en una actividad común, corriente y cotidiana. Más que en otras épocas, en la nuestra la lectura es una instancia cotidiana de comunicación con la gente. A los lugares comunes que dictan que leer es provechoso, que ayuda a disfrutar la soledad o a aligerarla, que nos transporta a lugares desconocidos habría que agregarle a esta actividad el papel cada vez más predominante en la manera en que convivimos actualmente. 

Si la aparición de los periódicos estandarizó la sensación de simultaneidad y convivencia entre las comunidades, las redes sociales han logrado que la dinámica entre las personas con acceso a internet se estructure con base en la palabra escrita. En el mundo de la red alguien nos está leyendo siempre.

Ante esta realidad, hay dos tareas urgentes que tendrían que plantearse antes siquiera de considerar programas inútiles de fomento como éste y campañas publicitarias a favor de la lectura. Primero, ampliar el concepto de lectura de modo que su relación inmediata no sea el libro, un objeto que está experimentando cambios que todavía no entendemos. Segundo, enfatizar que la lectura no está únicamente relacionada con la literatura, sino con todo tipo de discurso escrito. 

Leemos siempre, incluso ahora, por ejemplo, y esta presencia de la lectura está incluso modificando el idioma. Además de divertirnos y educarnos, gracias a la lectura hoy nos conocemos un poco más. Si para algo sirve ese argumento es para que nos demos cuenta del vínculo profundo que hoy tenemos con las palabras.