Editar es buscar. Entrevista con Malcolm Otero Barral

AÑADIR A FAVORITOS

Cada que aparece un nuevo libro (El tamaño de las estrellas, de Anaximandro, por inventar un ejemplo) bellamente editado por alguna editorial independiente, me invaden la admiración y la perplejidad. ¿Cómo le hacen? ¿No están esos esfuerzos, y más ahora, destinados a la ruina? ¿Es pura heroicidad? Ahora ha nacido una nueva editorial, Barril & Barral, fundada por Joan Barril y Malcolm Otero Barral. Les deseamos la mejor de las suertes. Ya circulan sus dos primeros títulos: Prometo ser bueno: cartas completas, de Arthur Rimbaud, y Nuevas cartas a un joven poeta, de Joan Margarit. Le solté a Malcolm (nieto de Carlos Barral) algunas preguntas a quemarropa. Estas fueron sus respuestas.

 

¿Una nueva editorial independiente en plena crisis? ¿Son suicidas o poseen una infalible fórmula secreta?

Hombre, si esas son las opciones, seríamos, sin duda, suicidas. Pero creo que hay un camino intermedio por el que  pretendemos transitar. La concentración editorial, y la tendencia a uniformar los catálogos dentro de los grandes grupos, deja espacios aprovechables, sobre todo para los libros con vocación literaria. Las grandes corporaciones tienen, en algunos casos, excelentes editores con un gusto exquisito, pero es innegable que sufren cierta tensión hacia la comercialización que les obliga a desechar títulos que, para los editores como nosotros, resultan interesantes.

 

Sus primeros dos títulos tienen que ver con la poesía. ¿Es una declaración de principios o, nuevamente, una voluntad de sufrimiento?

No publicamos poesía –es un campo demasiado proceloso y con buenísimos editores– pero sí a poetas, aunque no como algo deliberado; de hecho, en el futuro no hay previstos más poetas, aunque editar es buscar y podemos encontrar más en el futuro.

 

¿Qué diferencia a Barril & Barral de las otras pequeñas editoriales que hay en España?

Los catálogos se acaban impregnando de la personalidad de sus editores. Nosotros admiramos a otros editores pero no nos queremos parecer a ninguno de ellos.

 

Toda editorial conforma un gusto: ¿cómo decidieron armar su catálogo?

Con ganas de defender un tipo de literatura con cierto vínculo con la vida (dice Cervantes que si se sabe sentir se sabe contar) y con la intención de editar obras que perduren. Es una pregunta difícil porque uno tiene la tendencia a ser pretencioso y decir eso de “descubrir textos indispensables” y sandeces de ese tipo.

 

¿Qué otros títulos vienen en camino?

The Road, los diarios inéditos de Jack London por Estados Unidos, y una novela excepcional que se llama Tengo quince años y no quiero morir, memoir de una autora húngara que sucede en el momento en que los alemanes se marchan y llegan los rusos a Budapest. Escrita poco después de la Segunda Guerra Mundial y no publicada en España. Una novela que te deja conmovido y helado.

 

Entre editores, el tema de la distribución es siempre central. ¿Cómo se va a distribuir Barril & Barral?

En España nos distribuye, muy bien, Udl. En América estamos deshojando margaritas porque es un ámbito muy importante para nosotros. Por ejemplo, en otoño sacamos un libro de Ricardo Cayuela que queremos que se distribuya bien en toda América.

 

¿Qué has aprendido de los grandes grupos editoriales en los que has trabajado?

Casi todo.

 

¿Te preocupa el futuro del libro?

En absoluto. Lleva quinientos años y me resisto a pensar que sea nuestra generación la que acabe con él. Es cierto que se plantean nuevos retos y que es incontrovertible que tendremos que adaptarnos a las nuevas realidades. Pero los mensajes apocalípticos casi nunca aciertan: ni la radio acabó con los periódicos, ni la televisión con el cine, ni el libro digital acabará con el libro. ~

 

    ×  

    Selecciona el país o región donde quieres recibir tu revista: