¿Existe un surrealismo mexicano?

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Hoy se cumplen nueve años de la muerte de Octavio Paz. A propósito de este aniversario, quizás valga la pena releer “Unidad”, poema de Pere Gimferrer dedicado al poeta y a su esposa María José que resulta un notable diálogo del autor catalán con el universo de temas e imágenes del poeta mexicano.

La poesía de Octavio Paz, como la de García Lorca, representa una de las más afortunadas recreaciones del surrealismo en una lengua distinta al francés. Por la altura de esta apropiación, los poemas de Paz sembraron en la conciencia iberoamericana la semilla de un surrealismo en español (o en catalán), ajeno a la gestualidad y al talante ideológico y corporativo de su predecesor francés, pero no menos auténtico y ligado a sus inquietudes originales.

Por su evocación a la vez armónica y contradictoria de las imágenes del día y de la noche, el ojo y los espejos, el poema de Gimferrer es un feliz episodio en la historia de este legado.

– Humberto Beck

UNIDAD

A María José y Octavio Paz

Dictado por el ocaso,

por el aire oscuro, se abre el círculo

y lo habitamos: transiciones, espacio

intermedio. No el lugar

de la revelación, sino el lugar

del reencuentro. La espada

que divide la luz.

Del ojo a la mirada,

la claridad eterna, el país de los sonidos,

la campana que encierra la visión terrestre

como el ojo inexorable de la forma floral

fija el fuego de un carbunclo. Este ojo

¿ve a mi ojo? Es un espejo de flamas

el ojo que ahora me ve. Con sonido de poleas,

los ejes de la noche. Desarbolada,

naufraga la oscuridad y, a tientas,

el sol conoce a la noche.


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