La Italia de enero

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Il cavaliere esistenteAgilulfo Emo Bertrandino de los Guildivernos y de los Otros de Corbentraz y Sura, caballero de Selimpia Citerior y de Fez, el personaje que creó Italo Calvino en 1959, tiene un serio problema: no existe. Aunque, a toda costa, quiere dejar de ser, gracias a su fe y a su fuerza de voluntad, Il Cavaliere Inesistente.Silvio Berlusconi, “Il Cavaliere”, no tiene los problemas de Agilulfo: existe. Y está en todas partes en Italia. Allá donde mires. Está en los periódicos y está en la televisión. Es el presidente del Consiglio, y parece que su gobierno esté formado sólo por él. Recibe todas las críticas. Es el chivo expiatorio. El portavoz. El que decide. Está en las librerías y en los kioscos: los libros sobre él, ya traten de su gestión, de sus meteduras de pata o de sus delirios de grandeza, están en las mesas de novedades. Está en las tiendas de música: dentro de poco, presentará su segundo disco.La batalla del centro izquierda se libra contra Silvio Berlusconi, a quien considera el gran enemigo de la democracia en Italia.Pero Silvio Berlusconi no es el único problema del centro izquierda: es su división, y la falta de credibilidad y de liderazgo. Y de ideas. Y de proyecto. Y de reflejos: el asunto de la opa de Unipol les ha salpicado. El centro izquierda está tratando, antes de las elecciones al Parlamento que se celebrarán en primavera, de organizarse. Son demasiados barones rampantes y demasiados partidos. Romano Prodi, Massimo D’Alema, Piero Fassino… que vienen del Olivo, de la Margarita, del socialismo, del Partido Radical, incluso de la Democracia Cristiana. Tratan de converger en un Partito Democratico que ofrezca al electorado una alternativa capaz de vencer a Silvio Berlusconi.La oposiciónJunto a la oposición política a Silvio Berlusconi hay otras oposiciones. Las más visibles son la oposición cultural y la oposición de los defensores de los derechos civiles. El centro izquierda ha ido en los últimos años muy por detrás de las iniciativas cívicas.Algunos cineastas han sido pioneros en la batalla contra Silvio Berlusconi. Nanni Moretti (Brunico, 1953), que participó en la organización de algunas manifestaciones contra “Il Cavaliere” y su política, estrenará en marzo Il Caimano (El Caimán), un largometraje en el que no ha querido que participara la RAI, porque quería garantizar su completa autonomía. Il Caimano hace referencia a un apelativo que creó el jurista Franco Cordero (Cuneo, 1928) en un artículo de La Repubblica. El modelo que sigue Nanni Moretti en su film es Las manos sobre la ciudad (1963), de Francesco Rossi (Nápoles, 1922), una película sobre la especulación inmobiliaria.Viva ZapateroViva Zapatero, que se proyectó en una sección alternativa de la Mostra de Venecia en septiembre de 2005, se ha convertido en la película más polémica del año. La cómica Sabina Guzzanti (Roma, 1963) realizó el documental para contar cómo el gobierno de Silvio Berlusconi había acabado con su programa de televisión, Raiot, en RAI 3. Raiot era un programa satírico, en el que se criticaba la vida política italiana. Las imitaciones que Sabina Gizzanti hacía de Silvio Berlusconi, que repite una y otra vez en Viva Zapatero, y de Massimo D’Alema, eran celebradas desde tiempo atrás. Pero no le dejaron muchas oportunidades para hacerlo: pese a que había conseguido un 26% de share en las emisiones, Raiot fue cancelado. La película, que en Italia se acaba de publicar en DVD junto con un libro (BUR, 2005), está realizada de una manera bastante tosca, como un interminable reportaje de televisión, y sigue la senda de Michael Moore. En Viva Zapatero, habla de Michael Moore el actor británico Rory Bremner (Morningside, Edimburgo, 1961), del programa satírico de la BBC 2 Mock The Week, y hablaron de Michael Moore las críticas que se publicaron en Italia y en España, donde también se estrenó. La de Filmaker’s Magazine (n. 4, diciembre 2005-Febrero 2006; http://www.filmakersmagazine.it/), la nueva revista cinematográfica indie italiana, dice: “Sabina Guzzanti, que escribe, dirige y presenta el documental parece haber aprendido las lecciones de Michael Moore al dedillo”.Pero no ha aprendido la lección más importante: la de fijarse un objetivo. Michael Moore lo tenía en sus documentales. En Bowling for Columbine, quería un mayor control sobre la venta de armas en Estados Unidos. En Fahrenheit 9/11, quería que George Bush Jr. no volviera a ser elegido presidente de Estados Unidos. El objetivo de Sabina Guzzanti no está tan definido. Y esa falta de diana va haciendo que la película decaiga. En Viva Zapatero se habla de muchos asuntos. Se habla de la censura en Italia, de la censura en la televisión pública. Se habla del gobierno de Silvio Berlusconi, al que la directora llama “régimen fascista”. Se habla del nefasto trabajo de los partidos políticos de centro izquierda, que deberían oponerse a Silvio Berlusconi, pero lo hacen torpemente. Se habla de la sátira como género: qué es la sátira, para qué sirve la sátira, cuál es la historia de la sátira. Se habla de la prensa en Italia: del control en una sola mano, la de “Il Cavaliere”, de demasiados medios. Se habla de otros personajes que sufren la censura: cómicos y periodistas. Y se habla, sobre todo, del cierre de Raiot: Sabina Guzzanti explica por qué la decisión de acabar con el programa fue por causas políticas, cómo se utilizaron argucias legales (demandas de la empresa Mediaset) y cómo, una vez que la justicia determinó que esas demandas eran improcedentes, la RAI siguió negándose a levantar el veto al programa. Sabina Guzzanti aborda a quienes tuvieron relación con el cierre de su programa y les enfrenta a una situación que no les resulta nada cómoda.La parte final de Viva Zapatero es la más interesante, pero se explica mal. Cuando la RAI no le permite hacer su trabajo, Sabina Guzzanti montó un espectáculo teatral para seguir adelante con su sátira y demostrar que hay salidas al silencio forzado por la televisión pública. Y el espectáculo es un éxito: la gente llena el recinto y todas las calles adyacentes. Silvio Berlusconi controla muchos medios de comuni-cación, pero hay muchas personas que quieren otra visión de lo que sucede.DonneViva Zapatero es un documental imperfecto, pero expone asuntos importantes de la democracia: la libertad de expresión, la crítica, los medios de comunicación, la justicia, la censura… A menudo, la película toca fondo: la presentación, sistemática, de la prensa “extranjera” como garante de valores; la forma en la que habla en abstracto de la “gente”, o los comentarios racistas sobre América Latina y África.Hay algo que llama mucho más poderosamente mi atención. Tengo que rebobinar varias veces el dvd para creer lo que escucho. Sabina Guzzanti interpela al responsable de información de Forza Italia, Giorgio Lainati. Giorgio Lainati habla varias veces del padre de la directora, senador del centro derecha. Sabina Guzzanti se zafa bien, respondiendo que no tiene que pedir permiso u opinión a su padre para nada… Pero el arrebato machista de Giorgio Lainati evidencia la desigualdad que la mujer sigue sufriendo en Italia. Es muy perceptible en la vida política, y en su reflejo en los medios de comunicación. Emma Bonino, eurodiputada, Rita Borsallino, candidata siciliana, y la ex ministra de Cultura, que participa en las reuniones para la puesta en marcha del “Partito Democratico”, son casi las únicas políticas que destacan entre una enorme presencia de hombres, tanto en el gobierno como en la oposición.Una mirada distraída, poco pendiente de la letra pequeña, se queda sólo con la presencia de la mujer como objeto de deseo: en la televisión, en los anuncios, en el cine… No es una broma que una de las dos mujeres del gobierno de Berlusconi sea la de “Igualdad de oportunidades”, Stefania Prestigiacomo.AlternativasBeppe Grillo aparece en Viva Zapatero a la entrada de un juzgado. Está allí para responder a una demanda por injurias en la que le exigen pagar una indemnización de millones de euros. Sonríe. Tiene aspecto de leñador. Pelo largo y rizado y barba grises. Beppe Grillo (Génova, 1948) es, en sus propias palabras, “el cómico más popular de Italia”. Se dio a conocer en la televisión, y posteriormente se ha dedicado a montar grandes espectáculos en los que monologa satíricamente sobre la realidad.Su verdadero éxito lo ha alcanzado a través de su weblog: http://www.beppegrillo.it, que recibe más de 130,000 visitas al día y que está entre los blogs más populares del mundo. Giuseppe Granieri (1968), autor de Blog generation (Laterza, 2005), afirma que “la verdadera novedad del experimento de Grillo es el uso de la Red para crear una opinión pública que pueda ejercer presiones sobre el mundo político”.Pero cuando leo el blog lo que me parece es que Beppe Grillo quiere organizar una fuerza política. No es, como Sabina Guzzanti, alguien que denuncia una injusticia, o muchas. Ni como Michael Moore, aunque le imita. Quiere ser una alternativa electoral. En la edición italiana de Vanity Fair (19 de enero de 2006), el cantautor Ivano Fossati (Génova, 1951), que ha compuesto canciones para Mina o para Loredana Berté y cuya Canzone populare ha sido el himno del Olivo, afirma que le “gustaría ser gobernado por uno como Beppe Grillo” y que no sólo escribiría un himno para su partido “sino incluso una ópera”.A mí no me gustaría ser gobernado por alguien como Beppe Grillo. Aunque algunas de sus ideas resultan atractivas (las más decididamente libertarias, que resultan liberales), el barullo que tiene en su cabeza es colosal, y se percibe en la salpicadura de negritas en los textos que publica, subrayando “palabras fuerza”. En la red tiene muchos seguidores, pero también tiene detractores, como el blog de “Pinocchio” [http://pinocchio.blogspirit.com/].NostalgiaEs un Peugeot 204 Break de color rojo con el capó abierto. Se nota que es un coche familiar. Es una fotografía de la edición italiana de Flash Art (diciembre 2005- enero 2006). Me recuerda a los viajes en los coches de mi padre: en el Seat 600, en el Renault 6 blanco, en el Renault 5 verde… La intención de Luca Vitone (Génova, 1964), en su exposición L’ultimo viaggio en la Galería Franco Soffiantino de Turín, es reconstruir un viaje que hizo años atrás con su familia desde Génova hasta el desierto del Golfo Pérsico. Es un recuerdo ajeno, pero toca. Es como uno de los buenos “Je me souviens” de Georges Perec.Pero la nostalgia que advierto en Italia no es una nostalgia íntima. Es un clima de nostalgia. Trato de pensar en cuáles son los motivos de esa nostalgia, y de conseguir fijarla en el tiempo. ¿Nostalgia de los años 70 y de la tensión terrorista? ¿Nostalgia del eterno bipartidismo de Don Camilo y Pepone? ¿Nostalgia de la Guerra Mundial, de partisanos y partidarios de Mussolini? ¿Nostalgia de la presión mafiosa? Creo que la nostalgia tiene que ver con la centralidad. Con el deseo de que Italia vuelva a ser un lugar de referencia en el mundo, y mejor si es a través de sus mitos culturales.Pasolini y nosotrosNo resulta extraño que la conmemoración en 2005 del trigésimo aniversario de la muerte de Pier Paolo Pasolini (1922-1975) haya conseguido que todos echen de menos al cineasta asesinado. Pasolini tiene muchos atributos para convertirse en un héroe contemporáneo. Uno de ellos es su carácter multidisciplinar: poeta, narrador, cineasta, periodista, ensayista, editor, dibujante…Se le echa de menos en la batalla contra Silvio Berlusconi, como referente moral y político. El respeto a la Constitución y a los derechos civiles son asuntos sensibles: se teme un recorte en la ley del aborto y se habla de la aplicación de la píldora del día después. Se le echa de menos como homosexual. Los homosexuales, en acción conjunta con las parejas de hecho, reclaman la puesta en marcha de una ley que reconozca sus uniones, y el ejemplo de España se esgrime continuamente, aunque se conforman con bastante menos.Vinicio Capossela (nacido en Hannover, Alemania, 1965, pero toscano) se inspira en Pasolini para componer las canciones de su nuevo disco, Ovunque proteggi.El director italoamericano Abel Ferrara (Nueva York, 1951) confiesa en la Mostra de Venecia que quien está al otro lado de su teléfono móvil es Pasolini, y quizá no se trate de una broma.El diseñador Alberto del Biondi (Padua, 1963) en la edición italiana de Vanity Fair (19 de enero de 2006) afirma que uno de los iconos de las tendencias para hombre del invierno de 2007 será Pasolini.Se busca y, quizá no tan inconscientemente, al mártir. Es posible que el propio Pasolini buscara convertirse en un mártir. Ésa es la interesante tesis de Gian Luca Maconi (Pordenone, 1977) en Il delitto Pasolini (Beccogiallo; 1o edición, octubre 2005), una novela gráfica en la que reconstruye el asesinato de Pasolini, pero en la que, sobre todo, presenta a Pasolini como un nuevo Cristo. Gian Luca Maconi recoge unas palabras de Pasolini en Bestia da stile: “Y para protestar quiero morir humillado. Quiero que me encuentren muerto con los sesos fuera, con los calzoncillos manchados de semen blanco, entre las sábanas manchadas de líquido color sangre. Estoy convencido de que incluso los actos extremos en los que actúo solo […] habrán tenido al final un sentido”.Se busca “el caso Pasolini”, al marica asesinado por un chapero. Al que fue a Estación Termini a recoger a su asesino adolescente, El Rana. Se reedita Pasolini. Un delitto italiano (Arnoldo Mondadori Editore, 2005), la biografía y la película realizadas en los años 90 por Marco Tullio Giordana (Milán, 1950), auténtica crónica negra. En las imágenes de época se escucha a Alberto Moravia (1907-1990) referirse a Pasolini como a alguien “sagrado”: alguien digno de veneración por su carácter divino, alguien que tiene que ser objeto de culto por su relación con fuerzas sobrenaturales de carácter desconocido.Se busca al Pasolini espiritual. Al Pasolini comunista. Al Pasolini que distingue el “fútbol poesía” del “fútbol prosa”. Una pintada en la Via di San Maria in Via de Roma dice: “No al calcio moderno”.Lo que no se busca es al Pasolini escritor. El diario La Stampa, de Turín, recoge en su edición del sábado 14 de enero en su suplemento de libros “TuttoLibri”, los 100 libros más vendidos durante 2005. Ni huella de Pasolini. Está Italo Calvino, con Il barone rampante. Está Simenon. Está Orwell, con 1984. Y está Dan Brown, número uno con El código da Vinci, y que consigue además otros cuatro bestsellers entre los siguientes nueve puestos.Es posible que Dan Brown esté siendo más importante para el imaginario de los italianos que Pasolini, porque les devuelve, aunque sea ilusoriamente, a una posición central. Leonardo da Vinci se ha convertido en el valor más característico de la italianidad: según una encuesta de La Repubblica, realizada a través de Internet, y con motivo de la celebración de los 30 años de la aparición del diario. El segundo puesto, a cierta distancia, es para la pizza (www.repubblica.it/2006/a/sezioni/cronaca/simboli/simboli/simboli.html).Los otrosBaustelle es la banda pop del año 2005 con su disco La Malavita. Lo dicen todas las revistas, desde la Mainstream XL a la exigente Blow Up. La renovación musical en Italia pasa por una nutrida legión de grupos pop: Zetazero, Lombroso, Perturbazione, Marta Sui Tubi… Francesco Bianconi, líder de Baustelle, afirma en el número 8 de Losing Today, “revista de la música indie” [www.losingtoday.it], que su ídolo italiano es Fellini (1920-1993).El novelista Cristiano Cavina (Casola Valsenio, Faenza, 1974), que se formó en los cursos de Alessandro Baricco en la escuela Holden [http://www.scuolaholden.it/] reconoce en Pulp (número 59, enero-febrero de 2006), una revista indie de literatura, sentirse influido por Fellini, en especial por su película Amarcord, y también por Goffredo Parise (1929-1986).Goffredo Parise (bastante bien conocido en España, donde se han publicado muchos de sus libros: El cura guapo, Silabario…) pertenecía a la generación de Pasolini y de Calvino, aunque la consideraba híbrida, como cuenta en su libro de artículos Quando la fantasia ballava il “boggie” (Adelphi, 2005). Su obra está siendo recuperada por Adelphi, la editorial de Roberto Calasso. Goffredo Parise defendía una escritura clara, hablaba de Leonardo Sciascia como detective y hablaba de Natalia Ginzburg como escritora judía en un raro exilio, que vivía en Turín como podría haber vivido en un palacio ruso o en una modesta vivienda de Cracovia. ShoahLa cuestión judía no es un asunto de primera plana, pero despierta interés. La reciente publicación de Storia della Shoah (Utet, 2005; cinco volúmenes), al cuidado de Marina Cattaruzza, Marcello Flores, Simon Levis Sullam, Enzo Traverso, ha servido a Furio Colombo para escribir un largo texto sobre la responsabilidad de los italianos en el Holocausto. Furio Colombo, cuyo último libro publicado en España es Privacidad (Seix Barral), una reflexión apocalíptica sobre el acoso tecnológico, escribe en L’Indice dei libri del mese (enero de 2006): “En Europa los perseguidores eran dos, alemanes e italianos; las leyes raciales eran dos, alemanas e italianas. Si nunca Italia ha sido el único país de Europa en el que un rey ha firmado las leyes para perseguir a sus ciudadanos, violando el juramento más sagrado de un monarca. La Shoah es un delito italiano, y esto explica el afán por cambiar el discurso y hablar de otros delitos. Son execrables. Pero esto es un delito italiano. El 16 de octubre es una fecha italiana, en el corazón de Roma. Corazón topográfico. Y corazón de la Historia”.TaxiNunca debe faltar el comentario de un taxista en un reportaje que intente reflejar lo que sucede. Pero no es fácil conseguir un taxi libre en Italia.Mi taxista preferido es Roberto Benigni, el protagonista del episodio de Roma de Noche en la tierra, la película de Jim Jarmusch: conduce rápidamente por las calles desiertas, habla sin parar, imita el ruido de la emisora y quizá provoque, accidentalmente, la muerte de un sacerdote al que lleva de pasajero.GuerraEl argumento fundamental de la campaña de Zapatero fue la guerra de Irak. También fue el argumento central de los rivales de Blair en Reino Unido. En Italia, sólo los comunistas critican, en los carteles preelectorales, la participación en el conflicto. Roberto Benigni (Misericordia, Arezzo, 1952) ha estrenado en 2005 su nueva película, El tigre y la nieve, donde un poeta optimista infatigable acaba en Irak siguiendo a su novia, que participa en una misión de paz.Silvio Berlusconi no participó en la reunión de Las Azores, y la psicosis de atentado no es demasiado perceptible, lo contrario de lo que sucede en Portugal. Hay una campaña institucional donde se anuncian las medidas de seguridad que ha tomado el Gobierno, pero en la práctica no son muy visibles. Hay policía en las calles, sí, pero el acceso a los medios de transporte, tanto al tren como al avión, no está sometido a una estrecha vigilancia. Los controles más difíciles están en los bienes culturales, muy rigurosos, por ejemplo, en el Coliseo y en el Palazzo Pitti.Quizá sea la falsa indiferencia de los italianos, que no es otra cosa que tolerancia, o así lo explica Ettore Scola (Trevico, 1931) en Gente de Roma, su última película, una especie de documental dramatizado en el que analiza el impacto, más que positivo, de la emigración.Estación TerminiEs jueves 12 de enero. Es de noche. Salimos de la Estación Termini. Cerca de las Termas, unas decenas de latinoamericanos celebran una fiesta. Charlan, comen, ríen, beben, se besan y disfrutan de la música. Un hombre toca la guitarra y canta: “Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley. No tengo trono ni reino, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey”.La voz del hombre que canta tiembla. No sé si se debe al frío o a la nostalgia. ~

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