Detrás de la línea
en el escenario, el titiritero único y proverbial
sostiene al títere inocente sin rostro, con rostro:
Tinta bicolor recrea al calendario
de los mismos mimos de circo.
El titiritero y sus criaturas pasan a la historia:
para nada improvisados.
Años de sonreír,
centurias de apagar la luz y ocultar los rasgos
del mismo mimo abierto a la crítica, al rechazo.
Dos títeres
dos zarandeos
ritmia y arritmia en un solo corazón.
Hay que inventarse un rostro inédito
para cada tragicomedia improvisada. ~
Diáspora de doce puntas
Desde hace veinticinco años Cataluña acoge el éxodo de los cristianos egipcios, una comunidad que se remonta al siglo I de nuestra era y que posee lengua, cultura e historia propias. La…
Detrás de las páginas: Junio 2016
Un recorrido por nuestro número de junio, en voz de algunos colaboradores.
Poema
en memoria de Minerva Margarita Villarreal Algo nos hace falta, un sello que no tenemos, un par de monedas, algún billete de baja denominación. La gente, que no nos conoce, nos ve de…
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Mi papá era un místico, pero se enamoró de un Ferrari. Mi papá fue matemático, pero nació hijo de un subsecretario. Mi papá tenía luz embriagadora, pero crudo derrapó en una curva y luego en…
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