Detrás de la línea
en el escenario, el titiritero único y proverbial
sostiene al títere inocente sin rostro, con rostro:
Tinta bicolor recrea al calendario
de los mismos mimos de circo.
El titiritero y sus criaturas pasan a la historia:
para nada improvisados.
Años de sonreír,
centurias de apagar la luz y ocultar los rasgos
del mismo mimo abierto a la crítica, al rechazo.
Dos títeres
dos zarandeos
ritmia y arritmia en un solo corazón.
Hay que inventarse un rostro inédito
para cada tragicomedia improvisada. ~
Memorables y el olvido: Edwin A. Abbott
Una delgada línea “Contemplad esa mísera criatura. […] Él mismo es su propio mundo, su propio universo; no puede formarse ninguna concepción de nadie más que de sí mismo; […]…
Dos exilios, una memoria y un olvido
En 2019 se celebra el ochenta aniversario del exilio español en México. Si bien la llegada de los republicanos españoles comprendió un periodo de tiempo más o menos amplio (desde 1937, cuando…
Miguel Trillo: La adolescencia y el placer del cuerpo vestido
Son dos las pulsiones básicas que, además del deseo sexual, subyacen durante nuestra adolescencia: diferenciarnos y pertenecer. Pulsiones contradictorias que cincelan nuestra…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES