El Doctor Johnson, recuperado

El doctor Johnson, por Joshua Reynolds

Por fin, gracias a mi amigo Fernando Villanueva (a quien yo, no sé por qué, tiendo a llamar Felipe Villanueva, como el autor de maravillosos valses, y tiene su puesto de libros los sábados y los domingos en el abigarrado tianguis del camellón de la avenida Alvaro Obregón, casi enfrente de la Casa Lamm), he recuperado uno de mis libros amados que tuve por lo menos desde los años cincuenta y que me fue robado hacia los años ochenta por algún otro amigo de buen sentido literario. Se trata de La vida del doctor Samuel Johnson, de James Boswell (traducción de Antonio Dorta, Colección Austral, Argentina, 1949), y es no sólo una de las más reconocidas mejores biografías de todos los tiempos, la que sentó la fama del género biográfico inglés, no sólo un libro-anecdotario gozabilísimo, sino además, y yo diría que sobre todo, la crónica de una amistad, como la de don Quijote y Sancho Panza, la de D’Artagnan, Athos, Portos y Aramís y la de Sherlock Holmes y el doctor Watson. No conozco el libro en inglés y sé que hay una lujosa y para mí algo cara edición completa, española. Esta rescatada edición bonaerense, de 212 pp., tamaño bolsillo, es sólo una selección (aunque muy atinada hasta donde puedo juzgar), pero estoy releyéndola como quien dice a sorbitos para que no se me acabe, para recobrar poco a poco mi felicidad de lector de veintitantos irretornables años, de cuando uno se creía inmortal, o por lo menos inmorible.

Y tal felicidad me permito compartirla con los lectores de este blog (si los hay) transcribiendo al menos una anécdota sin pierde, un párrafo de la p. 29:

El doctor Adams lo encontró un día atareado en su Diccionario [de la Lengua Inglesa], y se entabló el diálogo siguiente: ADAMS: Esta es una gran obra, señor. ¿Cómo va a conseguir todas las etimologías? JOHNSON: Mire, señor, aquí hay un estante con Junius, Skinner y otros; y hay un caballero de Gales que ha publicado una colección de proverbios galeses, que me ayudará para el galés. ADAMS: Pero, señor, ¿cómo puede hacer esto en tres años? JOHNSON: Señor, no tengo la menor duda de que puedo hacerlo en tres años. ADAMS: Pero la Academia Francesa, que consta de 40 miembros, necesitó cuarenta años para compilar su Diccionario. JOHNSON: Señor, así es. Esa es la proporción. Veamos: 40 veces 40: 1600. Como 3 a 600; esa es la proporción de un inglés respecto a un francés.

(Añadiré que al doctor Johnson –dramaturgo, poeta, ensayista, lexicógrafo, cuentista, biógrafo, gran charlista, amigo del poeta y ensayista Pope, del pintor Joshua Reynolds, del actor y dramaturgo David Garrick– solían apodarlo “Diccionario Johnson”. Y era más que un diccionario; era, diría su admirador Borges apoyado por Harold Bloom, toda una literatura.)

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Comentarios (1)

Mostrando 1 comentarios.

Increíble cuadro en el que Johnson parece un ogro devorador de todo lo que sobre papel y negro sobre blanco esté impreso. Sería interesante saber qué está leyendo el famoso doctor. ¿Otro "libro fantasma", don José? Se le habría escapado a usted de su libro "Las libertades imaginarias".

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