Pedacería

Marzo 1999 | Tags:
Romance oculto
     En su artículo "Federico Gamboa y el desfile salvaje", en el número 2 de Letras Libres, José Emilio Pacheco propone, con toda razón, que
      
     "El único diario de verdad íntimo es el que nos avergonzaría hallar publicado. Lo demás es una ficción autobiográfica que adopta la estrategia narrativa del diario. Es curioso ver los métodos a que recurrieron los diaristas secretos. Víctor Hugo resucitó el español de su infancia en Madrid para describir sus actividades sexuales. Leandro Fernández de Moratín recurrió al poliglotismo: ‘Ici Paquita and mother... Scherzi cum Paquita, quam osculavi’."
      
     Leyendo el Diario (1825) de Samuel Pepys (1633-1703), me encontré con la misma estrategia erótico/políglota entre los espléndidos cuadros de la Restauración, los hechos y deshechos de Charles II, la crónica de la Gran Peste o el Incendio de Londres.
     En la entrada del 6 de mayo de 1668, el ardiente don Samuel registra un furtivo encuentro con una amable señorita que renta su virtud en un chelín. Temeroso de su señora esposa, proclive a meter sus narices en el diario de su marido —en pos de información sobre dónde éste, a su vez, mete his cosa—, Pepys se narra en lengua romance su romance:
      

     ...Then I did see our Nell, Payne's daughter, and her yo did desear venga after migo, and so ella did seguir me to Tower-Hill, to our back entry there that entrant into nostra garden; and there, ponendo the key in the door, yo tocar sus mamelles con mi mano and su cosa with mi cosa et yo did dar-la a shilling... ~
     Peronismo
     Acaba de aparecer en la colección Escritores de América que coeditan Anaya, Muchnik y el Ayuntamiento de Málaga, la Poesía de López Velarde, antes inaccesible en España, preparada por Saúl Yurkievich. La edición popular incluye una sabia introducción de 50 páginas que, por un lado, traza las coordenadas adecuadas para hospedar al nuevo lector español y, por otro, aporta finas observaciones para la cultura lópezvelardeana. Se impone leerlo.
     Por otro lado, me encanta una nota de Yurkievich a "Gavota", ese poema de El son del corazón en el que López Velarde, en trance de describirle a Dios el tipo de muerte que quisiera merecer, le solicita como abogada a una muchacha
      
     ...que de ir por los caminos
     tenga la carne de luz
     de los perones cristalinos.
      
     Es curioso que, tan habituados a perones, a un argentino se le complique esa palabra. Como desconoce el significado mexicano de "perón", Saúl se enfrenta a un dilema que opta por resolver. Acude a los diccionarios y donde debería estar "perón" no hay nada. Arriesga entonces esta interpretación:
      
     Los "perones", plural anómalo de
     'peroné'; el cambio de acentuación responde a razones métricas, a fin de hacer coincidir el acento gramatical con el versal (p. 236).
     Interpretación errada, pero interesante: Saúl concluye, por metonimia, que de tanto caminar, el peroné se le ha iluminado a esta muchacha, y que, otra vez por metonimia, la luz del hueso contagia la carnosa pantorrilla que lo cubre. Si Yurkievich hubiera tenido a la mano el Diccionario de mexicanismos de Santamaría, éste le hubiera explicado que entre nosotros hay una fruta (anómala) que se llama "perón": pera masculina y proletaria, menos nalgona, agridulce al paladar y pulpa sin duda luminosa. Por no tenerlo, cometió un error tan bonito que propongo que lo convirtamos en acierto. ~

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Comentarios (1)

Mostrando 1 comentarios.

Gracias, no conocìa este texto: en 1999 ni sabìa que existìa LL. 

El diario de Pepys es sensacional y no conozco algo remotamente parecido en Mèxico. Por ejemplo, el de Federico Gamboa es aburridisimo, y pues no se me ocurre otro. Luego estàn las memorias de polìticos, algunas de ellas interesantes (e.g. las de Gonzalo N Santos) otras soporìferas (las de Josè Lòpez Portillo), o las de literatos-buròcratas como don Jaime Torres Bodet (tambièn deadly boring, aunque las leì hace mil años, ahora a la mejor me parecen màs interesantes). En fin. Como que no tenemos una tradiciòn de diarios ni de memorias de a deveras. 

Bueno, aquì hay màs sobre los juicy bits en español y francès  en el diario de Pepys http://www.pepys.info/bits.html  Claire Tomalin escribiò hace unos años una biografìa magnìfica donde se explican estos y otros pasajes interesantes, e.g. cuando se encuentra a la condesa de Sandwich (la esposa de su jefe en la oficina del Almirantazgo) cagando en el comedor de la casa de Pepys; o cuando, molesto porque un buròcrata menor al ser mandado por unos documentos le recuerde que ya es hora de cerrar el changarro, Pepys le dice que èl se acuerda "de la hora en que usted y su familia apoyaron a Cromwell"; o de còmo piensa en alcahuetearle su esposa a su tìo con la esperanza de una herencia; o de los chismes sobre la movida del arzobispo de Canterbury; o... mil otros. En fin, una reseña del libro de Tomalin està en

http://www.guardian.co.uk/books/2002/oct/12/highereducation.biography1

Otros dos diarios:

El diario de Alan Clark, historiador de la primera guerra y ministro Thatcheriano notorio por sus aventuras sexuales y alcohòlicas, por ejemplo sus descripciones de un faje en el tren con una mujer que conociò 10 minutos antes (su mayor preocupaciòn era que reconociera su portafolio rojo de ministro de estado), o de cuando su esposa lo metiò en la cajuela del coche para escapar de los periodistas (dejàndolo encerrado varias horas en llegando a su casa como castigo por algùn adulterio descubierto), no tienen desperdicio. Son varios volùmenes  http://www.guardian.co.uk/politics/2000/oct/15/politicalbooks.politics  y hasta hubo una serie de televisiòn con John Hart en el papel de Clark. 

Los multivoluminosos diarios de Tony Benn, polìtico laborista. Para nada tan chistosos como los de Clark, es que a Benn le da seguido por la moralina de izquierda, es abstemio y fidelìsimo a su señora, pero magnìficos en su propio estilo. http://www.guardian.co.uk/books/2007/oct/20/featuresreviews.guardianreview11

Abundan los ejemplos de memorias polìticas, Tony Blair, Alistair Campbell, etc etc pero son, prediciblemente, enormes y aburridas En cambio, en memorias literarias sì hay ejemplos magnìficos - John McGahern, Kinglesy Amis, Richard Murphy, para citar tres ejemplos de los que me acuerdo ahorita. 

Best wishes, and many thanks for mentioning this article in twitter. 

 

TBM

 

 

 

 

 

 

 

 

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