Gramáticas de la creación, de George Steiner

Enero 2002 | Tags:
EL ARTE DE PREGUNTARGeorge Steiner, Grammars of creation, Originating in the Gifford Lectures for 1990. Yale University Press, New Haven and London, 2001, 344 pp.George Steiner, Grammaires de la création, Traduit de l'anglais par Pierre-Emmanuel Dauzat, Col. Essais, Gallimard, París, 2001, 431 pp.Geoge Steiner, Gramáticas de la creación, Biblioteca de ensayo Siruela, Traducción de Andoni Alonso y Carmen Galán Rodríguez, Editorial Siruela, Madrid, 2001, 352 pp."Ya no nos quedan más comienzos". La frase inicial del libro más reciente de George Steiner aparece en la edición original en inglés en el margen superior derecho de la página dos, primera par. Sutil pero convincente esta argucia tipográfica sostiene y ambienta la argumentación del libro: como estamos acostumbrados a que los libros inicien en una página impar y a que la primera frase vaya encabezada por un título, el inicio abrupto de Grammars of creation —sin cabeza en letras mayúsculas, sin sangrado inicial— pone al lector de inmediato en el centro del debate. Otra singularidad editorial del volumen —que en verdad es una obra— consiste en que los cinco capítulos en que está dividida no llevan ni títulos ni subtítulos. No hay concesiones pedagógicas ni rótulos que indiquen explícitamente el camino. La edición francesa, con su minuciosa y ordenada presentación de las notas del autor y el traductor, trata de paliar este hermetismo que sólo relativiza el índice de nombres propios que comportan las tres ediciones. Pero esta ausencia de indicadores no parece casual: Gramáticas de la creación, acaso la obra magna del autor, no es un libro divisible o fragmentable. La unidad de su pensamiento recorre diversos campos y saberes indagando cuál es y ha sido el sentido de nociones como origen y creación, comienzo y genealogía, las diferencias entre crear e inventar, las simpatías y contrastes entre el pensamiento matemático, el poético, el musical, el filosófico. Desde luego, esta indagación tenaz en torno al origen de la creación pulsa tanto el teclado de la teología y el pensamiento especulativo como las escalas de la reflexión estética y la filosofía del arte y la ciencia en sus sentidos más amplios.
     Gramáticas de la creación: el título anuncia que el autor busca construir una reflexión de segundo o tercer grado, una tabla clasificatoria capaz de dar cuenta de la organización articulada de la percepción, la reflexión y la experiencia del origen, de la conciencia nerviosa estructurada cuando intenta decir su genealogía. El título, en plural, sugiere también que el ensayo asedia la creación en sus diversos planos o acepciones: del génesis a la inspiración poética, de la especulación filosófica al pensamiento musical y de éste al matemático para de ahí volver a la filosofía de la historia.
     Más obstinadamente, se podría señalar que uno de los métodos del crítico que llegó de Babel puede parecer un collage impulsivo de citas (Gramáticas de la creación es como Las mil y una noches del origen y los comienzo.) Castillo de la memoria, el libro, con su respiración de marea dialéctica construye una breve historia de las revoluciones culturales, de sus rupturas y tradiciones: de la construcción del tiempo en Dante y Proust a la exposición de los cinco tipos de la soledad —siguiendo a Góngora— pasando, entre Roma, Atenas y Jerusalem, por el examen de la diferencia entre inventar y crear, entre otras muchas tareas. Hace mucho que no había comienzos y ahora, a pesar de los matices, lo que comienza no parece muy favorable para la inteligencia libre.
     No se puede soslayar que esta reflexión en torno a la creación y los principios se inicia a partir de una crítica exposición del crepúsculo, de una reflexión acerca del agotamiento de los discursos mesiánicos, la decadencia de las utopías y la constatación crítica de que nuestros siglos se viven bajo la luz indecisa de que algo y más concluye. Obra erizada de preguntas en torno a la sobrevivencia moral y cultural de la especie civilizada, Gramáticas de la creación abre un espacio de reflexión moral, filosófica y estética donde el futuro —esa raigambre mental y verbal de la esperanza— es una función de los conjuntos: sólo hay una esperanza en la comprehensión  y sólo puede haber comprehensión en y desde el conjunto.
     La vasta, intrincada sintaxis crítica que George Steiner despliega con asombrosa sobriedad y aérea economía en estas compactas Gramáticas de la creación lo confirma como uno de los pocos, muy pocos, espíritus universales de nuestros tiempos. Su universalidad estriba en un cosmopolitismo del saber que no admite fronteras, en la ascendente curiosidad organizada y que sabe hacer de la preocupación por el conjunto un método, un arte ubicuo de preguntar.
     Hago por último una pregunta y una confesión.
     La pregunta: ¿no hubiese ganado el libro si en paralelo a la historiografía de la creación y de la teoría del comienzo el humanista de las "inhumanidades" que desde Lenguaje y silencio es George Steiner hubiese esbozado una teoría histórica de la autodestrucción y de sus diversas explicaciones y justificaciones?
     La confesión: lector obsesivo, leí el libro primero en inglés, luego en español, luego en francés y luego de nuevo en inglés. La versión española no siempre es fluida y transparente, aunque en lo general resulta decorosa; de la francesa se agradecen la meridiana luz latina de la paráfrasis traducida, las notas del traductor que ayudan a situar circunstancialmente los textos citados. En todos los casos, el libro se entrega al lector con elegancia, y sus argumentos son invariablemente capaces de imantar la lectura hasta el punto de que en numerosos momentos privilegiados (hable de la Torá, o del Timeo, de Dante o de Shakespeare, de Spinoza o de Góngora, de Thomas Mann o de Paul Celan, de Poussin o de Duchamps), se advierte una respiración profunda que ya no es la del enciclopédico George Steiner, sino acaso la de la cultura misma, una respiración que recuerda aquel zumbido alentador y anónimo de La construcción, el relato de Franz Kafka. Paradójicamente, el vigor de ese aliento hace olvidar cierto tono crepuscular no exento de pesadumbre que tiñe con su luz otoñal las primeras páginas. (No recuerdo haber leído muchas veces la palabra paraíso en el curso de sus páginas). Nuestra sed de consuelo no es imposible de saciar gracias a esta suerte de Erasmo posmoderno que es el autor de Después de Babel. -

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