Los filmes de la epidemia

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El cine ha abordado en numerosas ocasiones y en distintas épocas el tema de las epidemias. Un vistazo a las más recientes nos puede ayudar a entender los tiempos que vivimos, ante la alerta mundial desatada por el virus de la influenza porcina. No deja de ser significativo que dos de las más taquilleras y mediáticas, Exterminio (2002) y Exterminio 2 (2007), utilicen la metáfora de los zombies para abordar el miedo ante el contagio y el colapso de la civilización. Digo significativo, porque en internet han empezado a circular calificativos que nos definen a los mexicanos como “muertos vivientes”, algo que ha indignado a más de uno. Ofensas aparte, lo que los filmes de Danny Boyle y Juan Carlos Fresnadillo transmiten con efectividad, es la desconfianza ante los semejantes, y especialmente en el caso del segundo, el miedo ante la familia: Andy (Mackintosh Muggleton) debe huir durante la mayor parte de la película de su propio padre (Robert Carlyle, una especie de Begbie zombie). En estos días, en las calles de la Ciudad de México, miramos con recelo tanto a los que traen tapabocas como a los que no. Y si alguien nos estornuda cerca, no importa que sea de nuestra sangre, quisiéramos mandarlo al paredón.

Otro filme a destacar es la española Rec (2007), en la que, independientemente de que el contagio provenga de una posesión satánica –un atinado aporte de la cinta–, vemos la actitud del gobierno al clausurar sin mayores explicaciones el edificio en el que se desarrolla la trama, dejando a los protagonistas aislados y a su propia suerte, sin que éstos logren entender qué diablos –nunca mejor dicho– está sucediendo. La película reproduce de manera escalofriante la desesperación de los personajes ante una amenaza cuya procedencia desconocen y la implantación de un orden salvaje como respuesta. Aquí no hemos llegado a eso, pero las compras de pánico en los supermercados y el abuso en la venta de tapabocas, algo anticipan.

Iluminadora resulta también la coreana El huésped (2006). Aunque es más bien una actualización del tradicional cine de monstruos asiático, tiene un subtexto interesante dentro el tema que nos ocupa. El filme hace una crítica a la manera en que los gobiernos manejan las crisis, sean del tipo que sean: en El huésped, la aparición de un animal mutante en el escenario urbano se aborda ante la ciudadanía como si se tratara de un virus contagioso, y se manipula a la población hasta el grado de privarla de sus libertades más básicas.

Pero quizá la más significativa sea 12 monos (1995), el filme de Terry Gilliam que imaginó un futuro apocalíptico, en el que un virus ha matado a la mayoría de la población mundial, obligando a los sobrevivientes a meterse bajo la tierra. James Cole, el personaje interpretado por Bruce Willis, es enviado al pasado en un intento por averiguar el origen de la pandemia. En un hospital para enfermos mentales, donde es recluido tras presentarse como un heraldo de otra época que habla de enfermedades y calamidades aparentemente inexistentes –paradigma de la paranoia a la que ahora todos estamos expuestos–, conoce a Jeffrey Goines (Brad Pitt), el típico loco que resulta más cuerdo que todos los “sanos”. En una de sus pláticas desaforadas, Goines le afirma: “Los gérmenes son un invento para venderte desinfectante y jabón”. Una frase que, de algún modo, resume el estado de ánimo que actualmente flota en el aire. Más allá de la realidad indiscutible de la enfermedad y su propagación, hay una pregunta que ronda la cabeza de buena parte de los mexicanos: ¿qué hay detrás de todo esto?

– Bernardo Esquinca

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