El Estado nana

Marzo 13, 2013 | Tags:

 

El mundo de hoy, que algunos llaman moderno y otros posmoderno, es de muy reciente factura. La explosión demográfica que dio por resultado la sociedad de masas en la que vivimos empezó a principios del siglo XX. En 1900, el planeta tenía apenas mil millones de habitantes, hoy pueblan la tierra siete mil millones. En tan sólo cincuenta años la industrialización dio un salto cualitativo y cuantitativo y la informática ha revolucionado los modos de comunicación.

El mundo moderno es naturalmente fluido e inestable. Los sistemas políticos democráticos son híbridos: sistemas representativos y economías de mercado que han adoptado, sin embargo, diversas variantes de Estado benefactor comprometido con la redistribución de recursos y la erosión de la desigualdad.

El hombre actual comparte con sus antecesores preocupaciones políticas comunes. Entre ellas, cuál debe ser la relación entre el ciudadano y el poder. Pero tiene las suyas propias: ¿Qué impacto ha tenido el surgimiento de la sociedad de masas en cada ciudadano? ¿Debe el Estado expandir su ámbito de acción a esferas que se consideraron por siglos como parte de la vida privada? ¿Debe regular el Internet?

Regímenes autoritarios en su versión posmoderna, como China y Rusia, han respondido ambas preguntas con un sí rotundo. Para ambos, la libertad –o la autonomía de sus ciudadanos– es una variable subordinada a la necesidad de mantener la estabilidad política y social (y, por supuesto, de asegurar la permanencia de las élites en el poder).

Es paradójico que la respuesta a esas preguntas en países que se consideran democracias plenas, sea tan ambigua. Hasta ahora, nadie ha propuesto regular seriamente Internet. Las compañías que dominan la red tienen completa libertad para producir y vender programas por demás exóticos. A los de Facebook y compañía, donde se exhiben públicamente las vidas privadas, habrá que sumar pronto un sitio que asegurará al suscriptor el twiteo post mórtem (basado en el análisis de su estilo, temas y preferencias en vida). Además, Facebook ha anunciado el lanzamiento de otro programa llamado crowdsource, donde el usuario tomará todas sus decisiones después de comunicarse con sus contactos y pedir su consejo. El fin de la duda metódica. La colectividad internauta decidirá por usted desde qué tipo de café consumir, hasta los arreglos florales de su boda, pasando, por supuesto, por el candidato por el que debe votar.

Más delicado es el debate sobre la ampliación de la esfera de acción del Estado, más allá de su faceta benefactora, al paternalismo: al fortalecimiento del Estado nana.

Viajar a los Estados Unidos da la impresión de que el país ha sido presa de una epidemia que ha erradicado el sentido común. ¿Es de verdad posible que alguien use una secadora eléctrica mientras se baña; decida apachurrarse una mano dejándola entre puerta y marco al cerrar, o necesite la advertencia de que una taza de café está “extremadamente caliente” cuando no puede ni tocar el recipiente?

Podría ser anecdótico, si esas advertencias no amenazaran con volverse prohibiciones abiertas que erosionarán la autonomía individual. El Estado nana estadounidense pretende regular desde el tamaño de los vasos de refresco, hasta las porciones que se sirven en los restoranes.Un libro recién publicado, cuyo título habla por sí mismo (En contra de la autonomía: justificando el paternalismo coercitivo), sostiene que dada la irracionalidad que sustenta la toma de decisiones de los seres humanos, debe ser responsabilidad del Estado tomar las decisiones que nos corresponden cuando éstas pongan en riesgo nuestra salud. Ello implicaría, no sólo dejar las decisiones individuales en manos de la burocracia estatal al estilo soviético, sino mandar al basurero de la historia ideas y principios que han regido a las democracias occidentales por siglos.

Los gobernados por el Estado nana tendrían que olvidarse del concepto de libertad del célebre pensador británico Isaiah Berlin, que estableció que el único límite a la autonomía y a los derechos individuales son los derechos de los otros, y de la máxima de otro inglés no menos famoso, John Stuart Mill, que afirmó  que ningún gobierno democrático puede legítimamente imponer medidas coercitivas sobre los individuos para protegerlos de sí mismos. Un Estado democrático y liberal puede prohibir que los que beben manejen y que los que fuman lo hagan junto a los no fumadores,pero no puede prohibir el consumo de vino o de cigarros. ¡Dios nos libre del Estado nana!

"Más delicado es el debate sobre la ampliación de la esfera de acción del Estado, más allá de su faceta benefactora, al paternalismo: al fortalecimiento del Estado nana."

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Comentarios (43)

Mostrando 43 comentarios.

La libertad de uno, comienza en la libertad del otro, es decir, no podemos limitar al ser humano, por considerar que su conducta es mala ¿Para quien?

Hace apenas tres días:

 

Entre los 15 países más poblados del mundo, México – uno de los países con el consumo de bebidas azucaradas per cápita más alto —tuvo la tasa de muerte más alta debida a esta bebidas, con 318 muertes por millón de adultos asociados a la ingesta de bebida azucarada.

 

http://newsroom.heart.org/news/180-000-deaths-worldwide-may-be-associated-with-sugary-soft-drinks

 

Estado nana...  La medida del alcalde de Nueva York, de limitar el consumo de refresco en restaurantes, fue suspendida por un juez por haber violado el proceso debido...

Cada quien tiene derecho a comer lo que quiera . Seguramente los que se atascan de quesadillas hoy , colapsarán la sala de emergencias de cardiologia mañana  ¿ Qué se puede hacer o por qué debemos hacer algo ? Cada quien se asesina con su propio salero , taco , refresco , cigarro , etc . De hecho, los hábitos  nefastos son una paradoja sin sentido en un mundo global y saturado de información. Francamente es una tontería tratar como retrasados a aquéllos que con diligencia propia atentan contra sí mismos.Y basta de estados paternalistas como el de la ciudad de México que ofrece servicios de quinta categoría.

Es que no sólo la falta de prevención sobrecarga los servicios de salud sino que disminuyen la productividad. son decisiones individuales pero que conllevan consecuencias para toda la comunidad.

Aunque ahí arribita dice que hay 19 comentarios, por más que cuento nada más encuentro los mismos 15 que había ayer, cuando decía que eran 17. La verdad sería interesante conocer sus criterios para admitir o eliminar comentarios, porque no entiendo el por qué algunos son rechazados, privándonos del derecho de réplica. (Privilegio del que usted, por supuesto, no se priva.) O tal vez sea porque usted comparte la tesis liboriana de la conejidad de la causa.

Rodrigo:

El número de comentarios que aparece es el de comentarios ya publicados. Algunos de ellos (las conversaciones particulares que deciden tomar los lectores) se muestran cuando usted da clic a leyendas como:"Mostrar conversación (2)  Mostrar respuestas (1)"

 


Para los que dicen que existe una contradicción en el comentario de la autora sobre el Estado nana:

No veo por qué hacer tanto lío señores, criticar  las medidas ridículas y ofensivas que aparecen en la vida cotidiana de los norteamericanos por intromisión del Estado no es contrario a nada, ni la autora está diciendo que esto es lo que caracteriza a la política liberal norteamericana.

Ahora que si lo que quieren es criticar al "establishment" a lo sesentaiocheero, pues adelante vociferen.

Pero no hablen por hablar.

Saludos!

PD:_ Por cierto el Estado de bienestar no es igual a paternalismo.

 

Pero no hablen por hablar (o escriban por escribir).

¿No se mordió la lengua?

Bueno creo recordar una propuesta en México para retirar la sal de las mesas de los restaurantes, para evitar la hipertensión y otras serias enfermedades, como si eso pudiera reducir su incidencia. Es verdad, el gasto en enfermedades que podrían prevenirse fácilmente es alto, pero acaso el suicidio lento no es una opción, acaso no he pagado tanto dinero en impuestos en toda mi existencia para gastármelos después como me venga en gana? y si decido una muerte lenta a base de sal y azúcar ¿es o no mi decisión? ¿qué culpa debe asumir el estado? Me parece, por lo menos, hipócrita el tomar este tipo de decisiones y después culpar al estado (o a una empresa) por no advertírmelo. Quizá no se trate del estado nana, sino de ciudadanos infantiloides.

 

Revo-tón

...acaso no he pagado tanto dinero en impuestos en toda mi existencia para gastármelos después como me venga en gana?

 

 

 

Desconozco su conducta fiscal.  Sin embargo, no todos los pacientes que requieren un costosísimo procedimiento son ciudadanos al corriente en su pago de impuestos.  Y por muchos impuestos que haya pagado un ciudadano promedio, es altamente improbable que llegue a sufragar lo que cuesta un trasplante renal o un bypass cuádruple, consecuencia de una diabetes mal manejada, con lo que haya contribuido.  Y el Seguro Popular lo pagan todos los mexicanos.  Porque el Estado no es una abstracción, sino un invento de los ciudadanos, al menos en su versión democrática moderna, para lograr ciertos objetivos sociales comunes.  Claro, una opción es elegir a los que se les dará servicio médico.  Paneles de la Muerte, les llamaba una simpática Sarah Palin en los Estados Unidos a los comités (ficticios) encargados de tal decisión.

Todos pagamos impuestos de manera indirecta. A lo que se refiere usted es a las obligaciones fiscales y no todos contribuyen ; unos declaran en cero , otros evaden a través de lagunas legales , algunos de plano no pagan. Le debo recordar que el cuarenta por ciento del financiamiento del gobierno federal proviene de la comercialización del petróleo crudo que depende del precio internacional del barril . Así que , su razonamiento de gastárselo en lo que le venga en gana es impreciso y demagógico por no llamarle ingenuo o tonto. Un diplomado en el ITAM en materia fiscal le caería bastante bien , solventaría sus carencias en la materia.

¿Para ver mi nombre en el "Vietnam Memorial" charro, como el Egresado Distinguido Felipe Calderón?  No, gracias.  Hay distintas maneras de aprender, en compañía más agradable...

 

PD  Pues sí, los impuestos al consumo también son impuestos; y lo que paga PEMEX, pues también.  Obligaciones fiscales (en vez del vulgar impuestos); sí, suena a pasillo del ITAM.  ¿Qué laguna legal es esa de ser pobre?

Otra imprecisión dolosa salida de su desprestigiada pluma. Felipe Calderón no es egresado del ITAM, el actual secretario de hacienda sí.

"El candidato a la Presidencia de la República por el Partido Acción Nacional (PAN) es licenciado en Derecho por la Escuela Libre de Derecho; tiene maestría en Administración Pública en la Universidad de Harvard, EU, y estudios de maestría en Economía por el ITAM".

 

http://www.cetrade.org/micrositios/elecciones2006/bio_calderon.htm

 

Calderón es abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho (1987). Obtuvo la maestría en economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM),5 así como la maestría en administración pública (MPA) por la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos.6

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_Calder%C3%B3n_Hinojosa

 

http://www.adnpolitico.com/opinion/2012/11/13/antonio-attolini-las-2-caras-del-premio-del-itam-a-calderon

 

Servido, señor Pedro A.  Por supuesto, usted puede refutar mi declaración con mejores fuentes: yo soy solo un plebeyo que no egresó del ITAM...

En su liga del ITAM no se menciona a Felipe Calderón . Por qué insiste en sostener tal imprecisión . Es una mentira.

Se deduce de sus inconsistentes ligas, que Felipe C . jamás estudió y menos obtuvo un grado académico en tan prestigiada institución .

Así es usted no sabe.

 

Al final de cuentas todo regresa al punto de partida. La parte del tema que Carlos Gamboa y Liborio eligieron tratar es aquella en la que la autora nos habla de una cultura que elige renunciar al sentido común.  Gamboa, te olvidas del sentido común y del tema tratado y te lanzas a hacer aquello que al parecer más te complace: pegarle a quienquiera que escriba en Letras Libres. Por lo que sea. Pareciera, leyendo tu comentario, que Obama y su partido promovieran las demandas estúpidas y los fallos que las declararan procedentes y que doña Isabel también apoyara tales sinsentidos.

Cada vez que aparece una noticia de esa índole me sorprende que haya un juez que dé entrada a una controversia de esa naturaleza. No me puedo imaginar a alguien en México demandando a Samborns por haberse quemado la lengua con el café o a un juez que admita tal demanda. Para comenzar, no bajaríamos de tarugos a los dos. El demandante no se la iba a acabar con sus amigos, sus enemigos, sus compañeros de trabajo, sus vecinos, sus cuates del dominó. Jamás se arrepentiría lo bastante de semejante estupidez. Y el superior del juez no tardaría ni diez minutos en correrlo. Por lo mismo.

Tampoco puedo imaginar demandas de un tragón en contra de una marca de hamburguesas, para que la declaren culpable de los kilos, pocos o muchos, que haya aumentado y las enfermedades que esto le haya acarreado, o un diabético reclamando por el tamaño de un vaso de refresco, cuando se tiene a elegir entre tres tamaños y el libre albedrío para decidir cuál se prefiere o la opción de tomar agua.

Así es que, por muy lógico que pueda parecer, al considerar los costos de salud para un país, culpar a la empresa por tal causa y buscar que ella reintegre el costo salud está fuera de la realidad. ¿Sería posible que el estado rematara la casa de un diabético culposo, por haber negligentemente adoptado hábitos alimenticios que desembocaron en su enfermedad, para cubrir los costos de su tratamiento? En ese tenor, en poco tiempo tendríamos demandas de divorcio en las que la causal fuera que la esposa le sirvió a su cónyuge un café caliente y éste se quemó la lengua. Y, por supuesto, que la demanda prosperara.

 

    Tampoco puedo imaginar demandas de un tragón en contra de una marca de hamburguesas, para que la declaren culpable de los kilos, pocos o muchos, que haya aumentado y las enfermedades que esto le haya acarreado, o un diabético reclamando por el tamaño de un vaso de refresco, cuando se tiene a elegir entre tres tamaños y el libre albedrío para decidir cuál se prefiere o la opción de tomar agua.

 

 

 

Pues no se requiere demasiada imaginación, sobre todo si el libre albedrío no es tan libre, es decir, si media la manipulación y el engaño.  Un ejemplo lo constituye el tabaco:

 

 

 

http://en.wikipedia.org/wiki/Tobacco_Master_Settlement_Agreement

Explique cómo nos manipulan para obligarnos a beber un litro de pepsi , comer una hamburguesa grasienta, fumar 20 cigarros al día, o tragar diez tacos al pastor . O al revés ; cómo le hacen para persuadirnos de no consumir chícharo , lechuga , rábano , pollo, aguacate , frijol.Es absurda su postura por no llamarle boba. Necesitamos menos nanas y más sentido común y corriente. También opino que el gobernador Mancera debe responder por los cientos de millones con que sobregiraron la línea 12 del metro. Basta de cinismo en la cuenta pública de la Ciudad de México .

 

La verdad, sí se requiere mucha imaginación (demasiada es una expresión a menudo mal empleada, como en este caso; demasiada implica rebasar un límite, exceder una expectativa) para equiparar el caso del tabaco con las demandas absurdas a que hacíamos referencia. Para empezar, se ha establecido un nexo de causalidad entre el tabaco y ciertos tipos de cáncer, especialmente el de pulmón. Las cajetillas de cigarros tienen impresas advertencias de los riesgos que el uso del tabaco lleva implícitos. Los convenios celebrados por las tabacaleras se dieron no con particulares, sino con los gobiernos de los estados, para resarcir los montos empleados por los sistemas de salud en la atención de los pacientes. Por lo que hace a la diabetes, aún cuando la obesidad y el consumo elevado de lípidos inciden en la presencia de esta afección, sería complicado establecer un nexo de causalidad específicamente entre las hamburguesas y la diabetes, o el pollo empanizado y frito, por mencionar otro producto. Al menos hasta la fecha no se ha establecido la conexidad de tales efectos. Y, por otra parte, hablábamos de litigios personales en contra de empresas, en los que el litigante busca una indemnización de carácter personal, no de demandas de gobierno para resarcir el gasto de un dinero público.

Hablando de buen empleo de las palabras: ¿conexidad tiene algo que ver con el conexo, el animal lagomorfo que se usa para hacer mixiotes?

Ah, que don Liborio, cuando se le acaban los argumentos, algo que al parecer con frecuencia le sucede, brinca a otro y otro y otro tema, a cual más absurdo, con tal de no reconocer o que a la otra parte le asiste la razón o que la regó. O tambié alega que está muy ocupado, o que no tiene tiempo para banalidades (ajenas, supongo, las propias le son muy importantes). Así es que, antes que aceptar que mucha era suficiente y que demasiada era, pues... demasiada, ahora se viene sobre el uso del término conexidad. Tal vez no le alcancen las entedederas para saber de qué trata la expresión. Pero podemos invitarlo a visitar el Código de Procedimientos Civiles y, entre las Excepciones de previo y especial pronunciamiento, encontrar la de Conexidad de Causa. Si le parece que el término está mal empleado, puede entonces dirigirse a su asambleísta o a su diputado para promover una reforma, proponiendo al mismo tiempo la expresión que mejor designe la excepción. Humildemente apelo a su magnanimidad para que me ilumine y me sugiera cuál debiera haber sido la palabra que mejor definiera lo que traté de decir. Le quedaré muy agradecido.

¡Ah, caraxo!  No, no se me han acabado los argumentos, solo la paciencia.  Veo que no lee usted lo que le sugiero, y pues así no me interesa perder mi tiempo.  El Tobacco Settlement se hizo realidad, como lo explica el artículo de la Wikepedia, porque había numerosas demandas de particulares que generalmente no llegaban a ningún lado por la perfidia de las tabacaleras:

 

By the mid-1950s, individuals in the United States began to sue the companies responsible for manufacturing and marketing cigarettes for damages related to the effects of smoking. In the forty years through 1994, over 800 private claims were brought against tobacco companies in state courts across the country.[4] The individuals asserted claims for negligent manufacture, negligent advertising, fraud, and violation of various state consumer protection statutes. The tobacco companies enjoyed great success in these lawsuits. Only two plaintiffs ever prevailed, and both of those decisions were reversed on appeal.[5] As scientific evidence mounted in the 1980s, tobacco companies claimed contributory negligence as the adverse health effects were previously unknown or lacked substantial credibility.

 

Insiste usted en comparar las legislaciones y el sistema judicial mexicano y gringo y pues, por muchas razones, es una empresa bastante complicada, que nos llevaría mucho tiempo.  El artículito de doña Isabel fue, en mi opinión, bastante pobre en su intento de aclarar la distinción entre regulación razonable y excesiva.  En México, en que el cumplimiento de la ley es opcional, cualquier juicio puede ser declarado frívolo con un buen cañonazo monetario en las instancias correspondientes...

A qué Liborio con el uso del diminutivo y la ignorancia de la que hace gala,cómo va entender lo que es un incidente de previo y especial pronunciamiento en el caso del sistema civil mexicano?,y del sistema norteamericano menos! si su fuente de referencia es Wiki. No se pueden dar rosas a los cerdos.Este Sr. no tiene remedio es un hablador compulsivo, opina por el simple hecho de no tener nada qué hacer.

A opiniones necias oidos sordos.

Saludos, Licenciada.  ¿Le dio previamente alfalfa a su conexos?  ¡Claro que se pueden dar rosas a los cerdos!  Son omnívoros...

 

Liborio, capaz de agotarle la paciencia a Job, se queja de que le agotan la suya y, como ya es costumbre cuando no recibe las demasiadas (Liborio dixit) aclamaciones que del respetable espera, nos confiesa que así no le interesa perder su tiempo. Vamos por pasos: tan leí el artículo, acerca de un tema que conozco no sólo por su sugerencia y el artículo de wiki, sino por haberle dado seguimiento en periódicos y revistas cuando esas controversias sucedían, que sé que los fallos y el acuerdo final al que llegaron las tabacaleras y los estados demandantes no incluían a los particulares, algo a lo que me referí cuando la cunícola distracción corrió entre los arbustos para desviar la atención del tema a discusión. Por otra parte, no tengo conocimiento (tal vez Liborio nos haga el favor de buscar en wiki alguna información relacionada) de algún caso en el que algún estado haya demandado a McDonald’s o a Kentucky Fried Chicken en nombre de los consumidores por haberse quemado la lengua con el café o por padecer diabetes debido al consumo de sus productos. Más aún, a tono con las teorías conspiratorias de Liborio y comunes entre los que comparten su corriente ideológica, mientras que, según yo, los mexicanos nos reiríamos de la interposición de demandas frívolas como esas, mismas que no tendrían ninguna perspectiva de prosperar, vamos, incluso de ser admitidas por un juez, conforme a la escuela liboriana las empresas demandadas, dominadas por el pánico, correrían a ofrecer cañonazos monetarios a los juzgadores para que las declararan frívolas.

Gatos por conexos (liebres, pues)...  No todas las medidas de salud pública han seguido el mismo camino para ser adoptadas (juicios civiles, resolución amigable de una disputa con un grupo de gobiernos estatales, iniciativas gubernamentales).  Charros con cowboys (como película de Juan Orol)...  Mezcla abigarrada de legislaciones y costumbres mexicanas y norteamericanas.  Una última liga y nos vamos.  Quédese a sus anchas con su monólogo de monos:

 

http://www.cnn.com/2012/07/16/health/nyc-fat-ban-paying-off

Leo sus comentarios y me da la impresión que no tiene criterios definidos , vaya , ni siquiera una postura con argumentos sólidos , elocuentes . Matice su crítica antes de caer en la descalificación pepiteña. Tiene la capacidad o por lo menos eso deja ver . No está clara su postura a propósito del estado nana , o de nana ? Esa es la cuestión , trabaje en ello.

Ya enloqueció , no tienen ningún sentido sus seguidillas de confeti disfrazadas de discurso.

Un Estado democrático y liberal puede prohibir que los que beben manejen y que los que fuman lo hagan junto a los no fumadores,pero no puede prohibir el consumo de vino o de cigarros.

 

¿O sea que no, pero sí?  ¡Defínase, señora Turrent, no sea tan contradictoria, o exaspera a buenos Republicanos como el señor Gamboa!  En total acuerdo con el señor Giraldo.  Pero mi punto es que, por ejemplo, la limitación en el tamaño de las raciones de bebidas azucaradas en restaurantes de Nueva York (¿estado o Estado?) no es una prohibición de las bebidas azucaradas, sino un intento por reducir la ingesta de calorías por razones de salud pública, para combatir la obesidad, que en el fondo tiene un componente... económico: alguien debe pagar por el tratamiento de los males derivados del peso excesivo.  Así es que, ¿el Estado (¿estado?) sí o no?

Las advertencias para los consumidores que se ven en Estados Unidos (y otros países) por todas partes no son resultado del paternalismo estatal, son simplemente un lavarse las manos de las empresas y prestadores de servicios para evitar las muy temidas demandas de los ususarios. Que me caí y rompí una pata: culpa del dueño del inmueble por limpiar el piso. Etc. etc., etc. El remedio: un anuancio de wet floor doblado en español con ¡Cuidado! y hasta en el alemán ¡Achtung!  Es el sistema legal, creado por los mismos ciudadanos, el que promueve todo este advertir hasta la saciedad. ¿Se ha preguntado acaso por qué en los baños de todos los restaurantes aparece el letrerito "employees must wash their hands before returning to work"? Es como si un cartelito defendiera los negocios contra cualquier eventual reclamo.

Isabel,

Me confunde tu Ambigüedad ideológica.

Después de escribir una infinidad de artículos loando la fabulosa filosofía política del presidente y del partido Demócrata en EU (el cual se ha caracterizado por fomentar e implementar, precisamente,  políticas “nana,” en aspectos más relevantes que en el de las etiquetas de los vasos de café), publicas una crítica al estado “nana”.

No entiendo.

 

Saludos

Carlos Gamboa

No hay ninguna ambigüedad "ideológica".Nunca he escrito una línea a favor de medidas coercitivas que vulneren la libertad individual, ni aquí ni en China. La libertad es el principio fundamental en una democracia: su único límite son los derechos de los demás. Lo que he defendido-y no sólo en  relación a la agenda política demócrata frente a la republicana en la última campaña electoral en Estados Unidos- es la (re)distribución de bienes públicos como la educación y la salud a todos los sectores de la sociedad. Bienes públicos que apuntalan el ejercicio de la libertad.¿Dónde está la contradicción que tanto te "confunde"?

Isabel,

La redistribución es prácticamente un sinónimo del paternalismo y en la mayoría de los casos no “apuntala  al ejercicio de la libertad”. Independientemente si la intervención del gobierno en algunos aspectos sociales como la educación o la medicina beneficia la sociedad o no; la redistribución en sí misma es un ejercicio paternalista.

Permíteme ser más preciso, para mostrar la clara contradicción de tus aserciones. La educación pública y la medicina son un excelente ejemplo que ilustra la contradicción de tus aserciones. Sin embargo, para ilustrar mi punto voy enfocarme en el método de saludo socializado de EU.

Por décadas, el partido Demócrata ha tratado de instituir la medicina socializada, subsidiada en gran parte con las contribuciones tributarias. Finalmente en el 2010, el congreso aprobó The Affordable Act Care.  La premisa central en la gestión del Affordable Healthcare Care Act (Obamacare), fue que la intervención del gobierno era necesaria para proteger a todo a aquel que no tuviese seguro médico. Obamacare, que incluye considerables subsidios federales, literalmente obliga a millones de ciudadanos a tener seguro médico, imponiendo una multa a todo aquel que no tenga algún tipo seguro médico público o privado. Esta versión de medicina socializada se traduce a que el gobierno “protege” a sus ciudadanos obligándolos a comprar seguros médicos, (por su propio bien). El argumento de limitar el consumo de bebidas carbonizadas (limitando las porciones) es análogo al de la medicina socializada (en los dos casos el gobierno limita las libertades de los ciudadanos, por su propio bien), más allá del costo socioeconómico, el argumento central es que el gobierno tiene la obligación de proteger a los ciudadanos de sí mismos; para hacer esto los priva de libertades individuales. En el caso de la medicina socializada, los ciudadanos ya no tienen la libertad optar por no tener seguro médico, los dos casos, vulneran, claramente las libertades individuales.  Es claramente contradictorio apoyar la medicina socializada y al mismo tiempo acusar de paternalismo o gobierno nana como es el caso limitar el de consumo de bebidas carbonizadas entre otras cosas.

Más aun, la medicina socializada claramente aumenta el alcance del Estado benefactor, convirtiéndose cada vez más en un estado nana.  Así que es una contradicción defender estas políticas sociales y, al mismo tiempo criticar el paternalismo o el estado nana.

Saludos,

Carlos Gamboa

Las lagunas y problemas del Obamacare no invalida el derecho de los ciudadanos,en cualquier democracia moderna, a la salud y la educación, ni la obligación del Estado de darle la oportunidad de recibir atención médica y educación pública a todos sus gobernados. Se trata de derechos y obligaciones sancionados en muchos países por la ley y no de concesiones graciosas y paternalistas por parte del Estado.

Veo que has estado leyendo arduamente a los ideólogos de la ultraderecha republicana: sólo a ellos y a ti se les ocurrría afirmar, de espaldas a la realidad, que los enfermos, miserables y analfabetas tienen las mismas opciones y capacidad de ejercer su libertad que los sanos,bien comidos y altamente calificados.

Más allá de afirmaciones que insultan la inteligencia, te equivocas de nuevo al insistir que la administración de los bienes públicos y las medidas del novedoso Estado nana son lo mismo. En primer término porque no hay coerción en relación a la salud y la educación públicas,como sucede con las regulaciones del Estado nana: cualquier ciudadano puede optar por atenderse en clínicas privadas, mandar a sus hijos a escuelas no oficiales o educarlos en su casa,si así lo decide,sin incurrir en ningún delito. En segundo,y más importante aún, porque el hecho de que haya un sistema de salud y educación abierto a todos no vulnera la libertad y la autonomía de nadie. 

 

Isabel,

El contexto de tus respuestas ilustra mi argumento con claridad y también, muestran la carencia de lógica de tus argumentos. Debo senalar que no solo estamos hablando de casos que violan las libertades individuales sino también la inconsistencia de tu ideología.

“Las lagunas y problemas del Obamacare no invalida el derecho de los ciudadanos, en cualquier democracia moderna, a la salud y la educación, ni la obligación del Estado de darle la oportunidad de recibir atención médica y educación pública a todos sus gobernados.”

Antes de Obamacare el gobierno no impedía que los ciudadanos recibieran atención médica. De hecho, los hospitales han tenido, por muchos años, la obligación legal de atender a todo paciente que acuda al servicio de emergencias, en cualquier hospital. Obamacare no valida o inválida la oportunidad de los ciudadanos en cuanto a la obtención de servicios de salud. Darles la oportunidad de obtener atención médica a los ciudadanos no significa que el gobierno tiene la obligación de proveer (con excepción de los que legítimamente la necesitan), servicios de salud a todos los ciudadanos.

Pero ese no es el punto; el punto es que con  Obamacare  el gobierno obliga a todos los ciudadanos del país a tener seguro médico, en contra de su voluntad, y obliga a los contribuidores a subsidiar parcialmente el costo de estos).

¿No es esto una privación enorme de las libertades individuales, y al libre albedrio?

¿No ves el riesgo de que un gobierno pueda obligar a todos sus ciudadanos a hacer algo, con el pretexto de que es por su propio bien?

Además, el hecho de que los ciudadanos no tengan libertad de optar por no tener seguro médico sin enfrentar consecuencias es, por definición, un acto de coerción [1].

Por el otro lado, tu narrativa infiere que gobierno viola las libertades individuales cuando limita la cantidad de bebidas azucaradas y/o gaseosas sus ciudadanos consumen.

En el primer caso el gobierno federal obliga a todos los ciudadanos a comprar seguro médico. En el segundo, la ciudad de Nueva York limita el consumo de gaseosas de los ciudadanos. En los dos casos la premisa es la misma: el gobierno está actuando por el bien de los ciudadanos. Tú dices que en primer caso no viola las libertades individuales y que el segundo si lo hace. La incongruencia de esta aserción es clara. Ese es mi punto.

Mi argumento es que los dos ejemplos claramente violan las libertades de los individuos. Dentro del contexto de las libertades personales, y no solo eso, me sorprende que no veas que las implicaciones del primer ejemplo son mucho más serias porque afectan directamente a todos los ciudadanos y establece un nuevo precedente en cuanto al alcance y poder del gobierno sobre todos los ciudadanos.

Por si esto fuera poco, esta política social claramente predispone a los votantes a votar por el partido que les “prometa” subsidiar (atravez de la redistribución) el costo de su seguro médico que el estado leso obliga a obtener. Los votantes que reciban subsidios para pagar su seguro médico, naturalmente, no ejercerían el voto con total libertad, estos se inclinaran a votar por el partido que los ayude subsidiar el costo del seguro médico.

“Veo que has estado leyendo arduamente a los ideólogos de la ultraderecha republicana: sólo a ellos y a ti se les ocurría afirmar, de espaldas a la realidad, que los enfermos, miserables y analfabetas tienen las mismas opciones y capacidad de ejercer su libertad que los sanos, bien comidos y altamente calificados.”

No hay necesidad de la petulancia o burdas insinuaciones. Cuando un argumento no se puede sostener por sí solo, se tiende a recurrir  este tipo de cortinas de humo a) Desacreditar un argumento desacreditando al interlocutor (i.e “has estado leyendo arduamente a los ideólogos de las derechas republicana”),  b) Si no estás de acuerdo con mi filosofía estas en contra de los pobres y los enfermos. En ningún momento estoy argumentando que se deba abandonar a los enfermos o gente que tiene necesidades reales (que representa un porcentaje pequeño) de los que carecen de seguro (por lo tanto es totalmente justificable que se les provea ayuda médica.

“Más allá de afirmaciones que insultan la inteligencia, te equivocas de nuevo al insistir que la administración de los bienes públicos y las medidas del novedoso Estado nana son lo mismo. En primer término porque no hay coerción en relación a la salud y la educación públicas,como sucede con las regulaciones del Estado nana: cualquier ciudadano puede optar por atenderse en clínicas privadas, mandar a sus hijos a escuelas no oficiales o educarlos en su casa,si así lo decide,sin incurrir en ningún delito. En segundo,y más importante aún, porque el hecho de que haya un sistema de salud y educación abierto a todos no vulnera la libertad y la autonomía de nadie.”

 

Claro que hay una distinción entre el paternalismo y el estado nana. Obamacare es un caso de paternalismo. Las políticas sociales de la cuidad de Nueve York es un claro ejemplo del estado nana.

Como puedes ver, mis argumentos son claros y concisos. Hay una grave inconsistencia en tu posición, es inconsistente pregonar que defiendes las libertades individuales cuando apoyas políticas sociales paternalistas (Obamacare) y al mismo tiempo criticar las políticas del estado nana como ya claramente ilustre en mi respuesta.



Saludos,

Carlos gamboa

[1] http://lema.rae.es/drae/?val=coercion

 

Es curioso, señor Gamboa.  Concuerdo con usted en que existen contradicciones en la argumentación de la señora Turrent, pero se trata, en mi opinión de un caso de paja en el ojo ajeno.  Señala usted:

 

Antes de Obamacare el gobierno no impedía que los ciudadanos recibieran atención médica. De hecho, los hospitales han tenido, por muchos años, la obligación legal de atender a todo paciente que acuda al servicio de emergencias, en cualquier hospital.

 

Lo que es verdad.  No sé si esté usted de acuerdo con este "paternalismo gubernamental", o por el contrario, su darwinismo social lo motive a preferir que los que no puedan pagar los servicios médicos por carecer de seguro mueran en la calle.  Sin embargo, el atender un padecimiento en una sala de emergencia no es gratuito y sí muy costoso.  ¿Y quien paga por los servicios prestados a los que no tienen seguro?  Simple, los que sí lo tienen, a través de un aumento en los costos de los servicios.  Una de las horribles iniciativas del infernal Obamacare fue precisamente obligar a aquellos que hacen uso "gratuito" de la medicina de lujo de las salas de emergencia por carecer de seguro médico, a que abandonen tal práctica, con la finalidad de que, al aumentar la base de contribuyentes al sistema, los costos de los servicios disminuyan para todos.  La misma idea está detrás de la iniciativa neoyorquina de reducir las porciones de bebidas azucaradas que se sirven en los restaurantes, en un intento por reducir el número de obesos, que contribuyen de manera desmedidad a los gastos de salud gubernamentales.  Alguien que quizás sea un héroe suyo, el Juez en Jefe de la Suprema Corte estadounidense, identificó correctamente el asunto.  Obamacare multa a aquellos que no quieran comprar seguro de salud.  El Juez Roberts no falló en contra de la constitucionalidad de esa medidad, sino que equiparó dicha multa, legal, a un impuesto.  Ese es mi argumento: que el Estado regula ciertos comportamientos con propósitos inmediatamente económicos.  Ya otro comentarista identificó lo poco que tienen que ver las advertencias ridículas en productos de consumo con lo que doña Isabel llama con ternura el Estado nana: no son sino consecuencia de los abusos del sistema legal por los sujetos de las leyes, tratando de evadir sus efectos o buscando una ganancia pecuniaria.  Me viene a la mente:

 

Esta prohibido fumar o llevar encendidos productos de tabaco en este elevador

 

Estoy seguro que antes de que se escribiera así el ordenamiento municipal, alguien pudo evitarse una multa aduciendo que no fumaba, que solo llevaba el cigarro encendido...

Interesante comentario, Liborio; señalas puntos dignos de discusión, como la maniobra legal en la que Suprema Corte de Justicia fallara a favor de Obamacare. Sin embargo, creo que perdiste de vista la crux de esta discusión.

El énfasis de mi narrativa es ilustrar la gigantesca contradicción en la posición de Isabel en cuanto su defensa de las libertades individuales y su determinado apoyo a políticas paternalistas. Esto representa un peligro serio para una democracia cuando los ciudadanos se dejan llevar por estas contradicciones.

Una vez más voy a ilustrar mi premisa de una manera breve y sistemática.

i.- Isabel hace una severa crítica al paternalismo y al Estado nana dando como ejemplos: el límite de porciones [de comida] y regular tamaño de vasos para disminuir el consumo de bebidas et al. Concluye el articulo asegurando: “el Estado democrático y liberal…pero no puede prohibir el consumo de vino o de cigarros”.

ii. Por otro lado, la autora señala que Obamacare no es perfecto pero apoya esta política social.

Mi punto: es una contradicción enfatizar la importancia de los derechos individuales, criticar el paternalismo y el Estado nana y al mismo tiempo apoyar una política social como Obamacare; el cual es el arquetipo política paternalista y que claramente vulnera las libertades individuales a un nivel mucho más serio que los ilustrados en el artículo.

***

Obamacare irrumpe directamente con los derechos individuales de los ciudadanos de todo el país, ya que obliga a todo mundo a obtener un seguro médico.

Dentro del contexto de los derechos individuales Obamacare tiene graves efectos negativos. El precedente legal que resulto de Obamacare, no solo infringe directamente las libertades individuales si no que ahora el gobierno cuenta con el mecanismo legal (el sistema legal americano está basado en previos fallos jurídicos), para continuar la privación de los derechos individuales, si este lo desea, con el simple argumento de que el gobierno está actuando por el bien de los ciudadanos.

No hay que olvidar las implicaciones políticas. Los ciudadanos que reciban subsidios gubernamentales (para pagar el seguro que el mismo gobierno los obliga a tener) obviamente no votaran con total libertad.  Los votantes, cuidando sus intereses, consideraran que partido/candidato apoya los subsidios para el seguro médico, afectando su decisión al ejercer el sufragio.   

Obamacare aumenta la dependencia de millones de ciudadanos del gobierno federal.

En sí mismo Obamacare  representa la expansión más grande del gobierno federal (mas gobierno =más control sobre los ciudadanos), en las últimas siete décadas.

Cualquier persona que pregone defender las libertades individuales siendo intelectualmente honesta, rechazaría contundentemente las políticas nana de la ciudad de NY y naturalmente repudiaría una legislación como Obamacare.

Saludos,

Carlos Gamboa

 

Señor Gamboa:  Tratar de discutir con usted es como intentar hacerlo con una pared; pero aún las paredes tienen cierta utilidad dialéctica: se puede leer la propaganda a ellas adherida.  Lo importante es reconocerla como tal.  Saludos también.

Es genial que te clasifiquen con otro eufemismo : "autolomitado intelectual "en lugar de : " capacidades diferentes "

Saludos.

Es una pena que claudiques voluntariamente al ocioso americanismo donde el milieu, solo ofrece rojo o azul. Una lamentable autolimitación intelectual.

Requerir la clarificación ideológica, dada la evidencia, de alguien que se contradice antecede cualquier discusión política.

No es complicado: ¿O se defienden los las libertades individuales, o no?

La respuesta(s):

Ana no ve la contradicción.

Isabel se rehúsa a aclarar la contradicción y evade el dialogo reaccionando con comentarios petulantes y condescendientes.

Liborio tiene más preocupación encajonarme a una afiliación política leyendo la “propaganda adherida” (aun después de haber sido testigo, de primera mano,  de mis severas críticas al partido republicano cuando he ilustrado la incoherencia de políticas republicanas inmigración legal e ilegal, por ejemplo), ergo lo que se está tratando de discernir deja de ser relevante.

Todo menos una respuesta clara o algo constructivo.  

Valla manera de condonar la ambigüedad y perpetuar el anti-intelectualismo.

 

Saludos,

Carlos Gamboa

 

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