El rock: un camino sin salida

Junio 3, 2010 | Tags:

Hace poco leí un pequeño texto del compositor Glenn Branca que se titula “El fin de la música”. En él, Branca expone de manera breve, casi sin argumentos (lo que es una pena), una serie de problemas que enfrenta la música actualmente. Dice que el rock se ha vuelto underground y que el jazz está muerto; que las orquestas están al borde de la extinción y que los compositores de música clásica contemporánea han agotado su ingenio en sus intentos de acercarse a un público educado en una estética del siglo XIX. Entre los comentarios a ese texto que pueden leerse en el blog de Branca, hay quienes rebaten que el jazz no está muerto, que hay festivales como el Loola Palooza que desmienten la afirmación de que el rock es underground y que rockeros como Beck no repiten ad nauseam lo que se ha hecho hasta la fecha.

La tecnología, el auge del internet, ha cambiado radicalmente el consumo y la creación musical de nuestros días. Hoy como nunca es posible acceder de forma gratuita a una cantidad de música inimaginable hasta hace apenas unas décadas. Gracias a páginas web como MySpace o a la piratería, nuestras bibliotecas musicales se han engrosado enormemente, pero la mayor parte de esa música de fácil acceso apenas nos roza, la escuchamos una o dos veces y la olvidamos. Es música, de hecho, fácilmente olvidable. Se han eliminado los filtros que antes se interponían entre la música y el público. Algunas veces estos filtros obedecían a un criterio de calidad; otras, las más, a la mera lógica económica de los grandes sellos discográficos. La “democratización” musical que vivimos actualmente nos ha liberado en gran parte del yugo de ciertos intereses mercantiles, pero también es cierto que no ha sabido proponer nuevos filtros. Los filtros de calidad están ahora en manos del público, y el gran público, en general, carece de juicio crítico y se limita a opinar según la emoción inmediata, regida por la adhesión ciega a los modelos más a la mano.

No existe una educación básica en México, y me atrevo a decir que tampoco en el resto del mundo, que atienda nuestra sensibilidad artística. Para la inmensa mayoría de los habitantes de nuestro país, el consumo de arte se produce de manera irracional e irreflexiva, por contagio y por moda. El nivel de discernimiento artístico, o sea la capacidad de juzgar la calidad de un determinado producto musical, literario, cinematográfico o pictórico, es casi nulo. El campo donde educamos nuestros gustos musicales son la televisión, la radio y el internet. Mientras los dos primeros están dirigidos en su mayoría por corporaciones que sólo buscan un provecho económico, el internet suele carecer de mirada crítica. Para la mayoría de los jóvenes, el universo musical suele reducirse a un género, que es el rock. (En el rock incluyo a todas sus subespecies, desde el pop hasta el hip hop, pasando por todas las divisiones y subdivisiones botánicas de la amplia flora representada por la música comercial.) Las nuevas generaciones, sin saberlo, siguen ancladas a una estética musical del siglo XIX. Cuando Branca dice que el rock se ha vuelto underground, yo diría más bien que es un arte muerto. Desde hace décadas, toda innovación en este género no es más que la misma gata revolcada. No sorprende que los albores del siglo XXI se hayan vuelto una época retro, una época que vuelve la mirada al pasado para hallar en él lo que el presente ya no puede ofrecernos. Sin innovaciones a la vista, se desempolvan viejas sonoridades. Aquí, desgraciadamente, tampoco hay un filtro. Mucha de la revisión actual exalta una música francamente espantosa, bajo la bandera del kitsch. El retro no es en lo más mínimo una reelectura concienzuda de viejos valores estéticos. No se está descubriendo nada nuevo; no hay desarrollo. El retro es un producto más de la cultura de masas, un producto más de consumo, una melancolía narcisista que recuerda viejos tiempos sólo por el gusto de hacerlo. Los valores estéticos se retoman tal cual fueron dejados en épocas pasadas y se imitan sin aportar nada nuevo, sin relectura, utilizándolos como si fueran parte de la sociedad actual.

Así las cosas, habría que preguntarse si el rock puede renovarse de verdad o ya llegó a su tramo terminal. El rock supuso desde sus inicios el exceso como elemento fundamental de su mística, en detrimento de la escucha atenta, la comunión por sobre el discernimiento. Su gran atractivo es la facilidad con que uno puede aprenderse una canción y después de poco tiempo cantarla. A mi parecer, el rock se encuentra en la divergencia de caminos en la que se encontró la música clásica hace más de un siglo. Con todas las proporciones guardadas, también la música clásica estaba abierta en ese entonces al público en general, y no era, como lo había sido antes, un privilegio de los aristócratas, los reyes y las cortes. Es en este marco que muchos de los genios más destacados decantaron la forma romántica hasta agotarla, y en los albores del siglo XX, Debussy y otros, como Schönberg, inauguraron un camino sin regreso que abriría paso a la música contemporánea.

En este sentido, el rock debe hacer un elección: seguir por el mismo camino y agotarse, o buscar una alternativa. El problema es que cualquier alternativa posible debe involucrar un regreso a la escucha atenta. No me refiero a la escucha del erudito, sino a una que retome el diálogo con el artista de rock. El contexto social del rock ha convertido al público en la verdadera estrella del show. Ya no escuchamos, sólo queremos cantar la música y, en el fondo, oírnos a nosotros mismos en el papel del “artista”. Ya no hay diálogo entre público y músico. El músico es un ícono que preside un ritual. En el concierto, el artista es un mito en el escenario con el cual es imposible dialogar, porque la experiencia artística es individual, y la comunión, el desenfreno y la catársis que suponen el concierto de rock son justamente lo opuesto de una interiorización. Hasta que no logremos volver a escuchar con atención, el rock está destinado a repetirse. Ahora bien, poner cierta distancia de la catarsis y del desenfreno no implica caer en una suerte de intelectualismo, como, por ejemplo, el de mucha música clásica contemporánea, que busca la complejidad como una meta en sí misma y rehúye como la peste cualquier atisbo de sonoridad reconocible.

El unplugged nace, entre otras cosas, por la necesidad de regresar a un sonido más puro, a un lugar donde el diálogo entre músico y compositor esté exento de accesorios triviales. En una situación así, el rockero está desnudo, es más vulnerable, pero a la vez, con un público más atento, tiene la capacidad de hacer una música con muchos más detalles y arreglos. En este caso, tal vez, el público sea más permeable a innovaciones y búsquedas musicales; tal vez, quitar el protagonismo al público sea la solución, o tal vez me equivoque y la solución esté en algún otro lado, o, sencillamente el rock, en efecto, se ha labrado un camino del que no podrá salir.

– Diego Morábito

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Comentarios (4)

Mostrando 4 comentarios.

Al primer golpe de vista de este artículo y sus comentarios, lo primero que se viene a la mente son aquellas palabras memorables de Frank Zappa en torno a quienes escriben y leen sobre música: "El periodismo musical consiste en gente que no sabe escribir, entrevistando a gente que no sabe hablar, para gente que no sabe leer.

Salud.

En mi comentario anterior decia que este tipo de discusiones me parecen un poco inutiles, pero aqui vamos, jajaja.... No soy etnografo ni musicologo, pero me parece que la discusion de si el rock esta muerto o en un callejon sin salida, es un poco absurda. Pensando en que la musica es la manifestacion de una cultura, entonces que paso con el blues o el jazz, tipos de musica ahora mas escuchadas y hasta tocadas por blancos (mucho del mejor jazz de la ultimas dos decadas viene de Escandinavia), quiere esto decir que por que lo negros ahora prefieren ser raperos o hip-hoperos llenos de joyas, o dedicarse al turntabilism (con genios como DJ Spooky o DJ /rupture, gente realmente educada y culta), tenemos que dar a los generos anteriores por muertos?

Yo no se mucho de blues, pero creo que ese genero si alcanzo ya su cenit, y veo dificil que haya progresos que no le den al traste a su espitiru original. El jazz esta en un muy buen estado de salud, con gente tocando ese tipo de musica por todos lados (y es un estilo de musica que si permite, como el rock, esa eterna incorpotacion de elementos, aunque no sin reticencia de los puristas). Y creo que lo mismo se puede decir del rock, y de la musica electronica, tanto en su variante mas hedonista como sus variantes experimentales (que a mi juicio esta dando fruto a muchas de las musicas mas interesantes del siglo)

En cuanto a lo que dice Eduardo, no se si el rock deba juzgarse desde el punto de vista de si es "convencional" o "experimental o culto". En lo particular he escuchado muchisimo rock de ese tipo, digamos Fred Frith, Otomo Yoshinide, Naked City o lo que se les ocurra. Y cada vez que lo escucho me digo que eso no es rock, eso es electro-acustica, noise, free-improv o como lo quieran llamar. Lo importante es que el rock ha "evolucionado" y en ese proceso ha enjendrado nuevos estilos musicales, que son universos propios. No se trata de generos creados por la industria discografica, ese dinosaurio del que solo unos poco ingenuos siguen preocupandose. Son verdaderas escenas, internacionales y permeables. Un ejemplo: como emparentar a gente como Sonic Youth, Jim O'Rourke, Fennesz, Otomo Yoshinide, Powelschel, Derek Bailey, Oval, Tortoise, y un larguismo etc? Todos ellos buscan cosas diferentes, usan diferentes herramientas (laptops, ruido, instrumentos modificados, instrumentos normales, etc) para explorar el vasto universo del ruido, pero quien no se adentra e investiga no se entera. Es lo bueno de aventurarse un poco; yo en lo particular soy gran fan de David Sylvian, un artista que ha seguido una ruta muy interesante: del pop convencional al pop mas sofisticado al rock pop experimental al lado de Robert Fripp y despues un disco de pop electroacustico con Derek Bailey y Fennesz . Y su ultimo ambum, Manafon, con muchos de los musicos mencionados anteriormente, todo para crear "musica de camara" experimental. En fin, el rock sigue bien vivo, hay bandas "convencionales" muy interesantes como Spoon, y otras muy locas como Deerhoof, Gang Gang Dance o Animal Collective, y musica "culta" que no cualquiera puede ponerse a esuchar, ya que requiere realmente de la paciencia para llegar a educar nuestros oidos, y en estos tiempos tan acelerados eso es cada vez menos facil, no?

Finalmente (ya se me paso la mano jajaja), si crees que el rock ya esta en un callejon sin salida, pues al menos ponte a escuchar la nada despreciable cantidad de musica de las ultimas 3 decadas, creeme que te haran pensar dos veces antes de seguir pensando que el rock es Nirvana :D

Retomando un poco el comentario de Gilberto (que me pareció muy sensato) diría que el único detalle del artículo es que no diferencia entre los dos tipos de rock con los que convivimos actualmente; el primero que es, simplemente, música popular sin altas aspiraciones artísticas (independientemente de si es bueno o no) y el segundo que es rock que aspira (y a veces lo logra) a ser alta cultura. A partir de esa diferencia ya podría hablar de si una u otra ala del rock se ha estancado y cómo podría salir del bache. Por lo demás me pareció estupendo el artículo. Saludos.

Pues muy bueno el articulo; pero creo que un poco inutil como discusion. Porque? Por que el rock nunca ha dejado de ser interesante, y lo mas interesante siempre ha sucedido en el subterráneo. El jazz ya no es desde hace tiempo un estilo de musica que venda discos como pan caliente; pero disqueras como Thirsty Ear y sus Blue Series Continuum han sacado cosas increíbles en un espíritu totalmente diferente al jazz mas convencional (acustico), al poner a trabajar junto a DJs con músicos como Evan Parker o Matthew Shipp. De forma similar, el rock no murió con Guns n' Roses (como un conocido se atrevio a decir). Ha habido escenas; como la del post-rock en Chicago que llevo este tipo de musica a otros lados, y termino influyendo a montones de artistas de una generación anterior (como a Sonic Youth, que trabajaron con Jim O'Rourke). Esta la escena Onkyo japonesa, esta el rock experimental escandinavo, en fin, hay montones de cosas, y la red esta ahi para buscar y aprender. Parece que la gente se perdio cuando las disqueras (gracias a Dios) dejaron de ser los faros que iluminaban nuestros gustos

Y también basta volver a mirar a nuestros vecinos del norte; donde el rock esta de regreso via Animal Collective, Grizzly Bear y muchos otros. No son tipos con el pelo largo y montones de nignetas corriendo detrás de ellos. Son tipos que saben quien es Steve Reich, que han incorporado muchas influencias, en particular texturas y métodos de la música electrónica para crear algo si no necesariamente nuevo; al menos si excitante. Así que creo que el rock esta en muy buena salud, aunque quizás ya no se me pueda considerar rock al estilo de Janis Joplin o The Doors. Pero que bueno; siempre preferiré a Captain Beefheart sobre los Beatles, a This Heat sobre Greenday, a Brian Eno sobre U2, etc :D

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