Migración en los debates Obama-Romney

El segundo debate entre los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, Mitt Romney y Barack Obama, el 16 de octubre pasado, fue el único en el que se mencionó el tema migratorio.

Aún antes de que Lorraine Osorio, una mujer de origen salvadoreño seleccionada para hacer una de las preguntas a los candidatos, preguntara a Romney: “¿qué pretende hacer con los inmigrantes que no tienen permisos de residencia (green cards) y que actualmente viven aquí como miembros productivos de la sociedad?”, Obama ya había hecho alusión al tema al responder a otra pregunta sobre las diferencias entre Mitt Romney y George W. Bush. Tras insistir en que las políticas económicas de Romney implicarían un regreso a las mismas condiciones que crearon la crisis actual, Obama argumentó que sí hay algunas diferencias entre Romney y Bush y una de ellas es que Bush apoyaba una reforma migratoria integral y nunca propuso la “auto-deportación” como lo hace Romney. “En temas sociales”, concluyó, “Romney se ha movido al extremo y eso es un error. Eso no va ayudar a nuestra economía”.

Romney aprovechó la siguiente pregunta sobre los logros de Obama desde que inició su administración para hablar de las promesas incumplidas: entre ellas la propuesta de un plan para una reforma migratoria. “Ni siquiera lo presentó”, criticó Romney. No sólo eso; Romney podría haber hablado de que en lugar de una reforma migratoria Obama reforzó los controles migratorios, tanto en la frontera como al interior, lo cual ha resultado en más de un millón de deportaciones en cuatro años, el más alto en la historia, y en la separación de miles de familias. Sin embargo, para Romney no sería muy astuto criticar este aspecto, por un lado porque Obama ha logrado lo que demócratas y republicanos por igual han buscado desde que iniciaron los operativos de control en la frontera en los años noventa: reducir la migración indocumentada por la frontera con México. Obama no dejó pasar la oportunidad para destacar que el flujo de migrantes por la frontera México-Estados Unidos es el más bajo que ha habido en cuarenta años. Además, en el fondo, la idea de Romney de la “auto-deportación” pretende lograr lo mismo por otros medios que al final de cuentas podrían resultar más costosos para los migrantes, sus familias y sus comunidades.

En lugar de reconocer la demanda de mano de obra que ha atraído a millones de migrantes al país, y la necesidad de crear canales adecuados para asegurar su estancia en el país y la protección de sus derechos, ya sea por medio de programas de trabajadores temporales o programas de regularización para quienes llevan años viviendo en el país sin documentos, la propuesta de Romney es detener la migración indocumentada y facilitar la migración por la vía legal (especialmente para personas que trabajen en sectores de alta calificación). Para Romney, darle prioridad a los que están esperando entrar por la vía legal (sin reconocer que muchos no entran por la vía legal simplemente porque no hay permisos de trabajo o visas disponibles o el proceso tarda años que significan estar separados de sus padres o hijos o de vivir en situaciones precarias), no es compatible con la idea de regularizar la situación de los que ya están aquí (o dar una amnistía, como él llama despectivamente a este proceso) porque supuestamente le quitarían el lugar a los que están esperando.

Esta es una visión limitada que se puede rebatir al ver, por ejemplo, cómo ha funcionado el programa de acción diferida, que ha implicado una carga de trabajo considerable que no estaba contemplada para la Oficina de Servicios Migratorios (USCIS) pero se ha resuelto con apoyos presupuestales y de personal, que no implica que los demás trámites en curso se retrasen. Un plan de regularización para los cerca de once millones de migrantes indocumentados claramente implicará altos costos, no sólo para el gobierno de Estados Unidos sino también para los consulados de los países de origen y las organizaciones de apoyo a los migrantes (como ya se ha visto con el proceso de acción diferida), pero el gobierno de Estados Unidos podría redistribuir parte del presupuesto que se dedicaba a las deportaciones para este propósito y apoyarse en otros gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para facilitar estos procesos.

En lugar de una regularización aunada a la creación de nuevas visas y programas de trabajadores temporales, Romney insiste en que la verificación de empleados dentro de lugar de trabajo por medio de la base de datos de E-Verify, y las sanciones a empleadores que no cumplan, reducirá incentivos (o, como él los llama, “imanes”) para la contratación de trabajadores sin documentos. Dentro de esta lógica se inscribe la idea de la “auto-deportación”. Si se les complica lo suficiente la vida en Estados Unidos a estas personas, como lo han intentado hacer cientos de leyes en el ámbito local y estatal desde 2005, y si se reducen incentivos como las licencias de manejo que ofrecen algunos estados, los migrantes indocumentados naturalmente optarán por regresar a su país de origen.

Una política de visión tan corta, que no toma en cuenta las causas políticas, demográficas, económicas y sociales (tanto en el país de origen como el de acogida) que originan esta migración, no sólo fracasaría sino que podría crear condiciones aún más precarias para los migrantes indocumentados al orillarlos todavía más a vivir en las sombras, sin los apoyos necesarios para que ellos y sus hijos puedan superarse y participar activamente en la sociedad de la que forman parte. Todo ello genera aún más tensiones en las comunidades en las que residen y en el largo plazo tiene consecuencias en la integración y la calidad de vida no sólo de los migrantes sino de sus hijos, en muchos casos ciudadanos americanos. “Hay que dejar a las personas tomar sus propias decisiones”, dijo Romney. ¿Pero qué opciones les dejaría esta política?

En su réplica, Obama recordó las declaraciones de Romney de que vetaría el DREAM Act (excepto en la versión en la que el servicio militar, y no un grado de licenciatura, es la única forma de obtener la residencia permanente), y opinó que si tiene como asesor al autor de la ley SB1070 en Arizona es suficiente para ilustrar el enfoque que tendría como presidente. Aunque en general son conocidas las posiciones de ambos candidatos en este tema, un momento sorpresivo fue cuando Obama criticó la ley de Arizona como una forma de discriminación con base en perfiles raciales y mencionó a sus hijas como un ejemplo de una situación en la que ciudadanos americanos podrían ser afectados por “no parecer ciudadanos”.

En general el lenguaje de Obama reflejó una mayor sensibilidad hacia el tema y cierta cercanía con los grupos que trabajan en favor de los derechos de los migrantes: a diferencia de Romney, jamás utilizó el término inmigrante ilegal; en cambio, se refirió a los jóvenes indocumentados como “personas que se consideran americanos en todos los sentidos excepto por el hecho de que no tienen documentos”.

La principal crítica de Romney es válida: Obama prometió una reforma, tenía una mayoría en el Congreso al inicio de su gobierno y ni siquiera presentó una propuesta. La pregunta clave no es sólo por qué no lo hizo (a lo que Obama rápidamente respondió que fue por la falta de apoyo de los republicanos) sino cómo pretende hacerlo si llega a tener un segundo periodo. Y eso no quedó claro en este debate ni ha quedado claro en esta campaña. Ahí es donde los grupos que consideran este tema como prioritario deben insistir en una respuesta específica por parte de Obama. Y ahí es donde realmente empezaría el largo y complejo debate sobre los detalles de la reforma migratoria.

A pocos días de la elección del 6 de noviembre queda clara la diferencia: Es cierto que Obama no ha cumplido su promesa de una reforma migratoria integral, pero Romney ni siquiera tiene una promesa. 

 

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"Es cierto que Obama no ha cumplido su promesa de una reforma migratoria integral, pero Romney ni siquiera tiene una promesa"

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Comentarios (11)

Mostrando 11 comentarios.

Carlos, buenas noches. Gracias por compartirnos tu punto de vista, te comparto:

Desde mi posición, considero que el tema de la migración se ha convertido ya en una herramienta política que usan los candidatos según sus necesidades, ya sea por elecciones o por encuestas, ya que de ser una priopridad ya habría una reforma migratoria conveniente. Tomemos como ejemplo la legalización de la marihuana en el estado de Washington, la cual se acaba de aprobar, esa es una clara demostración del deseo por hacer las cosas ágilmente.

Ahora bien, me resulta incongruente que un país, el cual se fundó de migrantes, olviden eso y no le den la importancia para la creación de leyes y reformas que sean justas para todos, las cuales no por hacerlo van a violar su soberanía. La familia del Presidente Obama lo vivió en carne propia, y al parecer se le olvidó, y no sé si sea por conveniencia que sólo lo recuerda cuando el tema político lo requiere, o cuando este sector se lo recuerda, o por que en realidad las cámaras lo atan de manos para que haya un verdadero avance en este tema. Esperemos que en un futuro no lejano le regresen a todos los migrantes, que realmente han aportado a la economía y crecimiento de ese país, algo de lo que le han dado.

Claramente no es sencillo realizar una reforma migratoria en aquel país debido a que impactaría en diferentes sectores e instituciones, sin embargo ésta es necesaria por no hay que descartar que deben de ser cuidadosos para lograr un verdadero equilibrio y una justicia que beneficie a todos.

Para concluir, te comparto que apoyo la deportación y el cierre de fronteras para aquellos que sólo quieren delinquir o lacerar los intereses de esa nación, pero no para todo aquel que respeta las leyes de una sociedad libre y soberana.

Saludos.

Pensé que se había borrado el primer comentario, no me lo mostraba, por lo que volví a comentar, pero creo que la idea se mantiene. 

Saludos, 

Te lo agradezco, Guillermo. Saludos.

Alexandra:
Es interesante su análisis sobre las políticas migratorias de los candidatos, pero sobre todo, se agradece el debate que ha sostenido con el Sr. Gamboa cuyos puntos de vista son muy válidos. Esto nos permite, a los usuarios, una reflexión más profunda sobre el asunto migratorio que tanto nos preocupa a quienes vivimos en un país como México y conocemos la historia y algunos casos de migrantes que han decidido dejar su país en busca de un mejor futuro para sus familias y lo hacen aportando un poco o mucho a la sociedad del lugar que los "acoge". Si bien es cierto que algunos de ellos incurren en delitos, mayores o menores, también vale decir que una política migratoria que los favorezca podría modificar el comportamiento de estos. No cree?

Me parece que su análisis es bastante claro y que, no obstante que el presidente Obama no ha logrado una reforma real en este rubro, existen más posibilidades de avanzar con un presidente sensible al tema que con uno, como Romney, que no tiene siquiera la intención de hacerlo, sino todo lo contrario.

Con el deseo de que continúe iluminandonos con sus reflexiones y de que el debate en su blog se extienda, le envió un cordial saludo.

Atte.,
Donatella

Estimada Alexandra:

 

Por la mañana leí su artículo y lo publiqué por twitter, por la razón principal de que estoy completamente de acuerdo con usted sobre la promesa. Para los que nos dedicamos al tema de migración, en el caso de un servidor "migración en tránsito irregular"; es de vital importancia mantener la esperanza.

Esperanza en que el gobierno de Estados Unidos finalmente logré aterrizar la reforma migratoria, y se reduzca de forma considerable la gran tragedia humanitaria de nuestros tiempos. 

Si bien una promesa puede caer en el simple discurso, también es una puerta a medio abrir; por lo que tenemos la obligación de terminar por abrirla a través de la denuncia, la información, la sensibilización y la presión a nuestros políticos y representantes. 

Porque sin lugar a dudas, siempre es más facil andar el camino cuando se nos ha ofrecido cruzar por él, que lidiar con un político que desde sus convicciones personales no tiene ninguna intención de dignificar a los trabajadores migrantes. 

Felicidades, y gracias por compartir sus palabras. 

Guillermo Léon

Estimado Guillermo:
Me gustó mucho tu comentario y estoy de acuerdo con tu opinión. Hay que hacer valer nuestra voz, exigirle a los gobernantes que cumplan sus promesas y mantener la esperanza de que los migrantes consigan mejores condiciones de vida.

Saludos,
Donatella

Estimada Alexandra:

Leí su artículo por la mañana y le felicito, porque creo que al igual que un servidor, que se dedica a temas de migración, en tránsito más específicamente, vivimos de la esperanza. Esperamos que la reforma migratoria se de en el gobierno de los Estados Unidos, y que pueda humanizar la gran tragedia humanitaria de nuestros tiempos.

Esperar una promesa no es algo que se hace desde la butaca como un expectador, sino que esa promesa representa para muchos una puerta a medio abrir, y que tenemos la obligación de terminar de abrirla por medio de la denuncia, la información y la sensibilización. 

Y esa promesa, aunque sea discurso, es siempre mucho más que un político del que sabemos de tajo va a negarse a cualquier política que dignifique a los trabajadores migrantes.

Gracias y saludos, 

Alejandra,

Algunas cosas para tomar en consideración, ¿Qué es el mejor un candidato que hace falsas promesas y miente deliberadamente para ganar el voto latino u otro que trata de ganar el voto latino sin hacer sin esconder sus perspectiva y plan en cuanto al problema de la inmigración?

Los dos primeros años de la administración Obama, los demócratas tenían la mayoría en las dos cámaras del congreso. El presidente no solo no presentó un plan de reforma migratoria al congreso, sino que después cuando fue confrontado acerca esta promesa de campaña, su respuesta una absurda mentira: le adjudicó la culpar a los republicanos.

Convenientemente unos meses antes de las elecciones, el presidente, a través de una orden presidencial (que puede ser revocada por el próximo presidente) otorga protección por dos años a todos a aquellos que hayan entrado al país ilegalmente siendo menores de 16 años y que tengan menos de 30 años de edad. 

Escribes que “[e]n general el lenguaje de Obama reflejó una mayor sensibilidad sobre el tema y cierta cercanía con los grupos que trabajan en favor de los derechos de los migrantes: a diferencia de Romney, jamás utilizó el término inmigrante ilegal” 

¿de que vale se mas “sensible”?, si la administración de Obama ha roto records de deportaciones, separando miles de familias? 

¿de que vale ser "sensible" si cuando arrestan a un "indocumentado" lo tratan como siguen tratando...como "ilegal"?

A pesar de todo esto, la mayoría de los votantes latinos le van a dar el voto incondicional a Obama. Los latinos diluyen, por voluntad propia, el poder del voto perpetuando su insignificancia en influencia política; se siguen conformando y claudicando a meras promesas.

La creciente comunidad latina solo podrá cambiar esto al ejercer la legitimidad y el verdadero potencial de su poder político; deben adoptar el pragmatismo americano y dictar la agenda política en asuntos que conciernen a la comunidad, exigiendo resultados a los dos partidos. Con respecto  a la inmigración, Romney no es la mejor opción, pero tampoco lo es alguien que ha mentido, manitpulado y menospreciado una y otra vez de la capacidad intelectual de la comunidad latina.

 

Saludos,

Carlos Gamboa

Muchas gracias, Carlos.

No creo que Obama haya mentido ni hecho falsas promesas pero tampoco ha sido claro al explicar las razones por las que no presentó un plan migratorio y por qué se enfocó en aumentar las deportaciones. El discurso que dio en El Paso el 10 de mayo de 2011 es una referencia interesante al respecto (http://blogs.suntimes.com/sweet/2011/05/obama_el_paso_immigration_spee.html). Ahí explicó que el enfoque en las políticas de control migratorio era una forma de garantizar a los republicanos que podrían apoyar una reforma migratoria integral que su administración tendría la capacidad para controlar la migración indocumentada y así conseguir su apoyo. Quizás subestimó a quienes podrían apoyarlo una vez logrado este objetivo pero también hay que tomar en cuenta que todo el capital político que tenía en esos dos primeros años lo utilizó para la reforma de salud.

Otra muestra de que no mintió sobre su propósito de lograr una reforma integral y proteger los derechos de los migrantes, aunque haya llegado tarde, fue la orden de utilizar la discreción procesal en casos de deportación para dar prioridad sólo a casos que se consideraran prioritarios para la seguridad del país. El proceso de acción diferida también fue una respuesta a grupos que desde el inicio de su gobierno han planteado que si no es posible lograr una reforma, por medio de decisiones administrativas como esta se puede lograr apoyar a algunos grupos dentro de la comunidad migrante. No dudo que hay un cálculo político en esta decisión, y es una medida temporal y limitada, pero en el fondo es consistente con los planteamientos de Obama y muestra que es un tema importante en su agenda. Si Romney fuera presidente ni siquiera existiría esta posibilidad.

Tienes razón respecto a que se siguen violando los derechos de muchos migrantes al momento de ser arrestados o trasladados a centros de detención. La reforma de la ley migratoria, y los cambios en la implementación de la ley son temas complejos que no se resolverán de la noche a la mañana pero sí creo que la sensibilidad que muestra un presidente, un gobernador, un presidente municipal, un congresista, etc. influye en cómo se discute el tema en la esfera pública y puede contribuir a generar consensos. Romney quizás sea sincero, pero hablar de "ilegales" y "auto-deportaciones" no ofrece ninguna opción real hacia el futuro.

Con respecto al voto latino, creo que una forma más optimista de interpretar los cambios recientes en la política migratoria de Obama es que los latinos y las coaliciones en favor de los derechos de los migrantes han expresado sus críticas de manera contundente y han presionado al presidente y a otros grupos para que modifiquen su discurso y su política. Incluso Romney ha tenido que modificar partes de su discurso para tratar de ganar el voto de los latinos. Un ejemplo es el apoyo que ha dado a una versión modificada del DREAM Act, o la declaración que hizo de que no revocaría el programa de acción diferida que aprobó Obama, o sus múltiples intentos por deslindarse de una de sus declaraciones durante las primarias en la que parecía decir que la SB1070 era un modelo para el país (aunque en realidad se refería al programa de E-Verify).

Gracias por tu lectura y comentarios

 

Alejandra,

Gracias por tu respuesta.

Permiteme asesorar algunas de tus precisiones, tu escribes,"[N]o creo que Obama haya mentido ni hecho falsas promesas", Obama cuando era candidato en 2008 prometió proponer una reforma migratoria en su primer año como mandatario, en una entrevista con Jorge Ramos el aseguro: "[W]hat I can guarantee," dijo Obama, "is that we will have in the first year [of the presidency] an immigration bill that I strongly support." [1]; prometiótambien, conseguir en su primer término, una reforma migratoria [2]. En su primer año, como ya sabemos, la prometida legislación no fue propuesta, lo que la convierte en una falsa promesa; la reforma migratoria obviamente no se llevó acabo en su primer término ergo Obama mintió.

El hecho de que haya [Obama] optado por usar el capital político para que se aprobara el plan de salud no lo exonera de la responsabilidad de no cumplir lo que prometió como candidato.

Aun siguiendo el argumento de que utilizo todo su capital político para el plan de salud; el hecho de firmar la acción diferida justo antes de las elecciones no solo es claramente un cálculo político sino, un insulto a los votantes latinos quienes se siguen conformando con promesas. Creo que de estar legítimamente preocupado por ayudar a estos jóvenes, la acción diferida hubiese sido firmada inmediatamente después de tomar la presidencia dada la naturaleza de las órdenes ejecutivas.

Segundo, la premisa de Obama para firmar la acción diferida fue que era, "the right thing to do… an act of fairness to those who were brought into the country illegally but, without fault of their own" Si esto es un acto de justicia ¿por qué limitar la edad -30 años, para ser legible? ¿y que hay con los que entraron cuando menores de 16 años pero tienen más de 30 años?, siguiendo la premisa "un acto de justicia" poner límite de edad para ser elegible hace el concepto en su totalidad ilógico, y la "justicia" no es justicia ya que es selectiva. Por lo tanto me hace dudar de la legitimidad de las intenciones del presidente.

Con respecto a que, "[O]tra muestra de que no mintió sobre su propósito de lograr una reforma integral y proteger los derechos de los migrantes, aunque haya llegado tarde, fue la orden de utilizar la discreción procesal en casos de deportación para dar prioridad sólo a casos que se consideraran prioritarios para la seguridad del país" Se le ha dado un énfasis a deportar a personas que han cometido crímenes. La realidad y la abundante evidencia indican que la gran mayoría de la casi 1.5 millones de personas que han sido deportadas son padres y/o madres de familia que han cometido delitos menores (e.g.infracciones de tráfico, manejar sin licencia de conducir et al).

Tienes razón, hay un creciente movimiento latino que gestiona las causas de estos. Sin embargo, el hecho de que los latinos -siendo la minoría más grande- todavía voten, de facto, en bloque por un partido o por otro, como lamentablemente hacen otros grupos étnicos, esto solo perpetúa el potencial sin actualizarse de estos.

Creo que la mejor manera de incrementar el optimismo, despertar potencial del voto y poder político latino, es necesario que los votantes asesoren individualmente a los candidatos poniendo especial atención al carácter de estos; además deben preguntárse ¿cuál es el proposito, función y límites del gobierno adscritos en la constitución?. Dentro de este contexto, los latinos no solo avanzarian su propia causa sino la de todo el pais.



Saludos,

Carlos Gamboa



[1] http://www.thedailybeast.com/articles/2010/06/28/univisions-jorge-ramos-obamas-immigration-promise.html

[2] http://www.huffingtonpost.com/2012/05/14/obama-immigration-broken-promises-2008_n_1510908.html

Gracias, Carlos. Entiendo tu punto de vista y tienes razón al criticar una política que por un lado ha tenido costos altísimos para los migrantes y sus familias, y por otro lado es limitada porque sólo beneficia a un pequeño grupo dentro del universo de los migrantes indocumentados. Queda claro que Obama no cumplió esa gran promesa de una reforma migratoria integral y que incluso tomó un camino que en muchos aspectos contradice los principios que defiende en este tema. Pero al menos si Obama ha hecho una promesa, hay manera de hacerle rendir cuentas y creo que así ha sucedido durante su gobierno, en especial en estos últimos dos años. Esa presión ha generado algunos cambios positivos para los migrantes y fuera de la discusión sobre cálculos políticos, eso es lo que importa al final de cuentas. También considero que es el único presidente que ha logrado dar un paso, aunque sea corto y limitado, para que gradualmente se logre resolver la situación de los migrantes indocumentados en Estados Unidos con un camino hacia la regularización. No se pueden dejar a un lado los costos que ha tenido la política de deportaciones de Obama, que supuestamente "prepara el terreno" para una reforma integral, pero al menos existe esa visión a futuro y es realista con respecto al debate sobre el tema. En el caso de Romney no hay una visión a futuro para los migrantes indocumentados más allá de la auto-deportación.

Saludos y gracias por tus comentarios.

P.D. Cabe recordar que incluso antes de iniciar su gobierno Obama ya había modificado su retórica sobre la reforma migratoria y no la citaba dentro de sus cinco temas prioritarios: http://www.letraslibres.com/blogs/la-agenda-migratoria-de-barack-obama.

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